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mayo 2025
Gabriela Mistral Ofendida (natalicio y 80 años del premio nobel)
Casiano Mas
Dice Gabriela Mistral que “lo menos que el hombre puede hacer por la tierra es la distribución racional de las aguas, conducir al elemento maravilloso en sabia red de canales” pues “toda cultura empieza por la tierra”. Hoy 7 de Abril, en el natalicio de la poeta maestra, el homenaje mas significativo que podría rendírsele sería recordar el fervor y la pasión con que Gabriela defendió siempre su tierra, el Valle del Elqui, motivo de infancia, alegría de vida y poesía.
Es el instante de la disputa por el presente y futuro de su valle amado, enfrentado al coloso minero Barrick que con ímpetu de barbarie, está secando la fértil angostura Elquina. Lamentablemente, la fauna chilena y continental de poetas y escritores (es decir, sus compatriotas de oficio, como ella los llamaba) no han hecho eco de este agravio al legado vivo de Gabriela Mistral, que es su poética. Una bioética que manó, montañosa y profunda, de esas quebradas, cerros, y vertientes que ella misma cultivo en sus palabras. Es decidor el silencio de tanto autor, tanta editorial, tanto académico que ha proliferado en torno a su obra universal sin siquiera levantar la voz por la tierra de la poeta mayor. La pequeña pelea por espacios colonizados por el financiamiento neoliberal han suscitado mayor polémica y adherencia, hecho que expone el ethos de una pequeña aristocracia de artistas desentendidos y enajenados del sentido profundo que implica esta ofensa a una poeta elemental como el viento que lleva su nombre.
Un gran ofendido en esta hora, debería ser el presidente, que en su sitial de poder, se autodefine como gran lector y admirador de Gabriela y que en un gesto de reconocimiento, ha declarado este 2025 como año mistraliano en conmemoración de los 80 años de su premio nobel. Por su parte, el mayor reconocimiento a su legado sería paralizar definitivamente las ambiciones viciosas de Barrick que pretende secar el valle de la maestra nobel, pues igualmente viciosa ha sido la calificación del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Coquimbo que, en base a informes erróneos (o falsos en el peor de los casos) ha calificado y permitido de manera fugaz (solo en 4 días) y poco rigurosa, la operación del proyecto minero campanario, “proyecto de 36 millones de dólares, que cubre 17 hectáreas en las nacientes del Río Elqui” que debía de ser calificado por un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) dada su colosal envergadura.
Como ha dicho Gabriela de manera tajante “la peor tradición que puede heredar un pueblo es la de la riqueza minera.” y lo ha enfatizado como si una montaña misma manifestara: “yo he acabado por odiar la mina, como quien odia a un enemigo de su familia, como quien aborrece a la hidra de Lerna, comedora de poblaciones, con un odio personal… Frunzo el ceño (…)”
Defender su valle es un deber manifiesto de toda persona que se sienta atravesada por la flecha de su amor a la vida, que es su poesía; su defensa es el mayor reconocimiento a su legado en estos 80 años desde el triunfo de su espíritu de valle, pues como dijo Neruda en el instante que fue galardonada, “ese premio mundial, esa ventana para mirar al mundo y para que por ella se nos respete, lo ha conquistado el espíritu. Y nuestra capitana es una mujer salida de las entrañas del pueblo.” Es un reconocimiento universal que se fundamenta en el respeto, y este se exige porque secar su valle es condenar la vida, su gente; “pensemos cuántas pequeñas Gabrielas, en el fondo de nuestro duro territorio, ahogan sus destinos en la gran miseria que infama nuestra vida de pueblo civilizado” y eso no debemos perpetuarlo por ambiciones mineras que la misma Mistral combatió con dureza, pues “Ella misma es como una parte de nuestra geografía, lenta y terrestre, generosa y secreta”.
CASIANO MAS, poeta marginal


