Revista Mal de Ojo
  • Quienes Somos
  • Ruido Manifiesto
  • Bases Convocatoria

Literatura
Artículo literario
diciembre 2025

Pechos y huevos forma y contenido en la novela feminista
artículo de Alan Martín

Hace unos años se celebró en Japón un evento de entrevistas al famosísimo escritor japonés Haruki Murakami, y la encargada de llevarlas a cabo no fue otra que la autora del libro que aquí nos ocupa, Mieko Kawakami. En esta charla hubo un momento que llenó muchísimos titulares de la prensa cultural y le granjeó a Kawakami la aclamación tanto de los detractores de Murakami como de muchos de sus lectores: cuando le preguntó al autor japonés por el papel de la mujer en sus obras. Concretamente le reprochó que sus personajes femeninos no tienen vida propia, que sólo sirven para ayudar a evolucionar al personaje masculino y hacer avanzar la trama, y parece que la respuesta de Murakami no fue demasiado satisfactoria, porque los periódicos apenas la citan. Sólo ensalzan ese gesto de —digamos— rebeldía de Kawakami. Sin embargo, en eso quedó todo: entrevistadora grita a escritor famoso por personajes machistas. Y, en mi opinión, en las palabras de Kawakami hay más que eso, no es sólo un gesto político, feminista, que por supuesto que lo es, y mucho, sino también una forma de entender a los personajes, ya sean masculinos o femeninos, que ella misma aplica en su obra. En otras palabras, Kawakami no reprocha a Murakami sólo desde un lugar político, sino también estético, porque, y esto es lo que se ha pasado por alto al reducir su gesto, para Kawakami lo político está ligado con lo estético. Pero para explicar mejor esta idea es necesario bucear un poco en la obra de la autora japonesa, y eso es lo que pretende ofrecer este artículo, por medio de un pequeño análisis de Pechos y huevos, la que es considerada su novela más feminista, que nos servirá para apreciar con claridad la simbiosis de forma y contenido en Kawakami.

Pechos y huevos está estructurada en dos partes (la primera sufrió cambios en la reescritura, pero la segunda se añadió totalmente nueva) a las que podríamos llamar, siguiendo el juego del título: 1. Pechos y 2. Huevos, cada una en dos momentos diferentes de la vida de Natsume, la protagonista de la novela. En la primera parte, la hermana de Natsume, Makiko, va a verla a Tokio con su hija Midoriko porque quiere realizarse una operación de aumento de pecho. De ahí el “pechos” del título. En la segunda parte, Natsume, años después, ya convertida en novelista de éxito, está pensando en tener un hijo sola, por inseminación artificial. De ahí los “huevos”. Uno podría pensar que hay cierta desconexión entre las dos partes, porque, aunque la primera fue reescrita para la nueva versión, parte de un momento diferente de la vida de la autora y se notan diferencias, como por ejemplo en la estructura (narración y cartas intercaladas la primera, sólo narración la segunda) y porque Midoriko, que tiene un gran peso en la primera parte de la novela, apenas sale en la segunda, mientras que Natsume, aunque es la narradora de la primera parte, realmente no tiene mucho peso en la decisión de su hermana de ponerse pecho. Sin embargo, el lector rápidamente se da cuenta de que sí que hay más elementos unitarios aparte de la presencia de Natsume.

El más obvio es el temático: ambas partes responden a las presiones sociales que sufren las mujeres sobre sus cuerpos: la imperativa de albergar y tener hijos, incluso si no quieren o no pueden tener relaciones sexuales, como es el caso de Natsume; y la imposición de un cuerpo perfecto y voluptuoso en el caso de Makiko. Pero no acaba ahí la cuestión, la novela está salpicada de otra gran cantidad de personajes femeninos que cuentan anécdotas sobre la maternidad, sus malas experiencias con los hombres, las penurias a las que las obliga la pobreza (la historia de las dos jóvenes prostitutas que trabajaron con Makiko es desgarradora)… Kawakami fue pobre durante su infancia, y conoce los sinsabores de la vida de los necesitados, así que ella escribe desde un lugar político en el que siempre guarda espacio para los vulnerables. Y no sólo mujeres: es una novela feminista, pero Kawakami no es una novelista reduccionista que no profundiza, sino que reconoce la pluralidad del mundo y nos cuenta la triste historia de algunos hombres también. Por tanto, ella no desarrolla sólo a los personajes de su género, como hacen otros escritores, sino que lo hace con todos, porque para ella el desarrollo de personajes es un requerimiento indispensable en una novela. Son paradigmáticas la historia del vagabundo que iba a cantar por unas monedas en el bar donde Natsume trabajaba de adolescente o la de Aizawa, que es el interés amoroso de Natsume, un personaje con peso, y a la vez en cierto modo su espejo inverso: Natsume adoraba a su abuela, Aizawa le tenía miedo a la suya; Natsume tuvo un padre biológico que no la quería, el padre de Aizawa lo adoraba, pero no era de su sangre; Natsume confiaba en su madre, Aizawa perdió la confianza en la suya, etc.  En cualquier caso, las protagonistas de la novela son casi todas mujeres (Aizawa es el único personaje principal masculino). 

El elemento unitario más importante entre las dos partes de Pechos y huevos, sin embargo, es precisamente esta especularidad, que es la clave estructural de la novela, el componente estético que Kawakami interrelaciona con el político en una perfecta simbiosis de forma y contenido, y funciona con todos los personajes. Los personajes femeninos, al igual que Aizawa, son espejos en los que se mira Natsume, sobre todo en lo relativo a la maternidad: a veces negativamente, en lo que teme convertirse, como su editora, que nunca se ha casado ni tenido hijos y que sólo vive para el trabajo, o positivamente, con lo que desea, como su amiga escritora, que es madre soltera de una hija. Esto también sucede con su hermana Makiko, que es otro espejo de Natsume, por supuesto, dado que es madre soltera. Y es que Mieko Kawakami crea personajes, no asideros en los que apoyarse para avanzar la trama, y esos personajes se relacionan, se vinculan. La relación entre los personajes es la clave. Ella le criticó a Murakami, como hemos dicho más arriba, que sus mujeres no tenían historia propia, que no aportaban nada al relato. Aquí sí. Ellas importan. Todas importan. Natsume parece que no aporta mucho a la historia de la operación de pecho de su hermana, pero está ahí, la apoya, y luego en la siguiente parte de la novela vemos su propia vida. Y también funciona al revés. En la parte de Makiko nos asomamos a su vida y luego ella está ahí de fondo en la de su hermana. Las dos se aportan mutuamente, están en la vida de la otra, pero luego tienen la suya propia, tienen su propia historia. Igual que todas las mujeres que cuentan sus anécdotas, igual que Aizawa. Son una serie de vidas entrelazadas por el tema y por el juego de espejos con Natsume, que es la figura central (por eso ella es la protagonista). Pechos y huevos es, entonces, una novela feminista por el tema, pero también por la forma, por esa estructura de espejos y anécdotas, en la que las vidas de todas las mujeres están interconectadas entre sí, puesto que han pasado por experiencias parecidas en las que se identifican o se proyectan unas y otras mujeres y que les sirven para apoyarse y aprender unas de otras. Esta es, también, una de las propuestas más fundamentales del feminismo: la sororidad, el entenderse mutuamente, el apoyarse mutuamente, el ayudarse mutuamente. Y personajes planos no pueden dejar huella suficiente los unos en los otros para crear una red de sororidad; es su historia lo que las llena de vida y es lo que pueden aportar a las demás. De ahí la importancia, en una novela feminista, pero también en toda novela en general, de crear personajes con background, para que la red entre ellos funcione. Por eso en en Pechos y huevos lo político, que es lo feminista y la defensa de los derechos de los pobres o incluso de los marginados en general, está, como debe ser, íntimamente relacionado con lo estético. 

Dicho todo esto, espero haber demostrado en este brevísimo recorrido por el tema y por la forma de esta novela que el gesto de Kawakami en la entrevista con Murakami no merece sólo nuestra consideración política, como una reivindicación del papel de la mujer como personaje en la literatura, sino también como una reivindicación de los personajes profundos, de una forma de escribir basada en las relaciones, que no hay nada más humano que ello, ni más feminista (al fin y al cabo el feminismo busca la igualdad para crear una sociedad en la que todos podamos relacionarnos con todos sin discriminación y sin problemas) ni más reivindicativo con todos los pobres y los marginados. En Kawakami lo estético es político, la estructura es política, y en esa interrelación está el arte. Ella no escribe meros medios para avanzar la trama de forma fácil y rápida, como ciertos escritores famosos, no escribe seres bidimensionales que no interactúan entre sí ni dejan huella en los demás, ella escribe criaturas que tienen algo que contar, que viven, sienten y sufren. Porque Mieko Kawakami está siempre con ellos, es, de hecho, uno de ellos, y por eso los escucha, los entiende y les da voz.


Alan Martín Jerónimo nació en Salobreña (Granada, España) en el año 1997. Ha estudiado literatura comparada en la UGR, y también ha cursado en la misma institución el máster en estudios literarios y en educación secundaria con la especialidad de lengua y literatura. Ha publicado en el número 19 de la revista Granos de Polen (diciembre de 2024), en el tercer número de la revista Pulporama (mayo de 2023), en la revista Silva Negra, del ayuntamiento de Carcabuey (Córdoba), la revista Kametsa (online) y la Revista literaria centroamericana  online).

 

Alan Martín Jerónimo

Artículo anteriorPoemas de Cristhian AltamiranoArtículo siguiente Poemas de "Puna" de Camila Blavi.

Revista Mal de Ojo

https://www.youtube.com/watch?v=aWH36pPO4-g

Con Latido en Revolución

https://youtu.be/y_22mWKKuxc

Muestra fotogràfica Afi Woman y Paula Navarro

https://www.youtube.com/watch?v=DvkILBwwja4&t=47s

Muestra fotográfica Ruber Osoria y Patricio M. Lueiza

https://www.youtube.com/watch?v=7AglD24Q_Ng

TAMBIÉN PUEDES REVISAR:

  • Colaboración
  • Con latido en Revolución
  • Otros
  • Revistas Digitales
  • servicio editorial

ETIQUETAS

argentina colombia Comunidad costa rica cuento cuento chileno dictadura ensayo Entrevista España Floridor Pérez fotografía Gian Pierre Codarlupo Gonzalo Ossandón Véliz Guido Schiappacasse isabel guerrero josé guerrero urzúa literatura Literatura Argentina marcelo rubio margarita bustos María Negro memoria Miguel González Troncoso México narrativa narrativa argentina Narrativa chilena narrativa colombiana narrativa cubana narrativa mexicana Perú poesia argentina poesia boliviana poesia chilena poesia colombiana poesia mexicana poesia venezolana poesía Poesía española reseña literaria Sylvette Cabrera Nieves territorio Venezuela Yuleisy Cruz Lezcano

Síguenos en Issuu

Categorías

  • Colaboración
  • Con latido en Revolución
  • Otros
  • Revistas Digitales
  • servicio editorial

Revisa nuestro canal de Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=aWH36pPO4-g

Buscar