Literatura
Poesía
julio 2026
Dos poemas de Alfredo Acquatti
Oda a Rubén Darío
Darío eras un hombre herido,
herido por los tuyos,
herido por tu siglo,
que en versos buscaste refugio.
En la soledad del monte
atónito ante el Azul,
apareció un cisne
y con el pico te señalo el piso.
Desesperado desenterraste
entre sollozos y gemidos.
Y apareció empolvada
la lira de los años idos.
¡Cisne impoluto!
¿Quién te lo ha dicho?
El cisne apuntó al sol,
¿Fue acaso, Febo el prístino?
Caminando por el monte tupido
viste a una tigresa de bengala,
amenazaba a una muchacha
que trémula retrocedía.
Tomaste el instrumento
y ejecutaste una melodía.
La fiera encontró sosiego,
y la muchacha agradecida.
¿Eres acaso Orfeo?
Hijo de Calíope y Apolo.
Toma esta corona de laurel
la porto Virgilio en sus días.
¡Te lo agradezco niña!
pero al que carga una Cruz
le sienta mejor,
la corona de espinas.
Desandando el derrotero
que Melpómene decía,
te cruzaste con un centauro
que vivaz y jovial se movía.
Lo contemplaste un tiempo
y entendiste que el hombre,
es un centauro que probó
la manzana aquel día.
¿Era ella la culpa o el saber?
¿O era la boca de Eva, meliflua?
¿O era un ritmo, una melodía?
¿O era una forma? ¡La que perseguías!
Al divino tesoro de la juventud
como todos, lo perdías.
Pero hallaste uno más valioso,
que los antiguos llamaron Poesía.
Tu arte puro, tu puro arte,
tenía una búsqueda.
Salvar el alma cristalina
del profundo desastre.
Clío cuenta historias,
de Don Rodrigo Díaz de Vivar.
El que sobre su Babieca,
enfrentó al Moro con hombría.
Talía narra las anécdotas
del Alonso Quijano.
Que sobre Rocinante,
salvaron al mundo con Sancho.
¿Qué corazón puede resistir,
al ver su simiente perdida?
¿Quién puede seguir siendo
hombre y no sólo herida?
Urania dará su celeste responso
a sus blancas almitas.
Y la llevará a su descanso,
a la estrella que más brilla.
¡En tu blasón hay una lira
y un ruiseñor!
Forjado en Potosí
tiene una loba y un león.
Al heráldico escudo
lo portamos con honor.
Reza en buen español
¡El tiempo es de Dios!
Ya no acecha el cazador,
buenos modales tiene el matón.
Bajo su sonrisa de algodón
esconde un cuchillo el matador.
¡Su águila sigue en los cielos!
Enola-Gay, Bockscar,
B-2 Spirit, Sea Harrier,
¡qué nombres USA el Sajón!
Y nuestro hornero,
nativo, criollo, bello,
armando el nido con la tierra,
¿perecerá con nos?
Pueblos hispanos
leamos a Rubén Darío
busquemos en su lumbre,
¡Unión!
El dolor de un niño
Cuando lo importante está por romperse; escribo.
Lo hago para salvarlo, pero ¿lograré mi cometido?
Crear es arriesgarse, no hay certezas,
solo esperanza y un alma que sueña.
Para caminar por el impoluto jardín
y disfrutar su melifluo don,
hay que entrar en tu abismo
y ahondar en contemplación.
De ahí puede salir un agonizante niño gazatí,
y preguntarte con voz quebrada:
¿Caen bombas en tu jardín?
Me entrego al poema, él me transforma,
nace una flor en medio de las rocas.
Ya no me son indiferentes ni jardines ni bombas.
Alfredo Acquatti. Autor de Esperanza, Santa Fe, Argentina. Integrante de una asociación civil que fomenta las letras. En 2025 publico su primer poemario “el viejo liróforo” con editorial Deshoras. El mismo se puede descargar gratuitamente en www.instagram.com/fredi.acq

