Literatura
Narrativa
junio 2026
Dos poemas de Daira Galeano
Mamba negra
Se rieron por lo que escribo,
por cómo acumulo más libros de los que leo,
por cómo estudio y conjeturo las ideas,
por cómo confío en el arte y la cultura
y me descanso en ellos como si fueran
colchones de plumas, y lo son.
Loca linda, dijeron y se rieron.
“Linda sí, pero muy loca”, también me lo dijeron,
y se alejaron.
Se alejaron por cómo pienso en voz alta,
cómo denuncio en voz alta
cómo me enojo y escribo
siempre en voz alta;
tan políticamente incorrecta
que preparo mis discursos
con la precisión de arquera olímpica,
porque no quiero andar de cocorita
recitando versitos tibios que no pican ni rascan,
yo con las palabras quiero cortar hasta el aire
como la de Kill Bill.
En tiempos sombríos las palabras inocuas hacen mella,
y yo por eso quiero ser de los otros,
los que escriben tan fuerte
que por un segundo hacen temblar la tierra;
a lo mío lo pretendo así, tajante:
disparar flechas certeras como Katniss
y que mi lengua viperina incomode hasta la arcada,
total, para mentiras ya están los medios
y alguien tiene que venir a barrer toda esa mierda.
Y a eso vengo.
A mí no me da miedo que me excluyan de algún lado
por defender mis convicciones,
ni que se me cierren puertas por no saber callarme
ni cuando me hacen señas;
todo eso en serio no me importa…
¿qué le hace una raya más al tigre?
Y digo tigre aunque me quede chico,
porque hasta Don Quijote es una bolilla al lado mío.
Él la tenía fácil, facilísimo.
Él luchaba contra gigantes imaginarios,
pero ya quisiera verlo yo luchando contra los míos
que sí son muy reales;
ya quisiera verlo en mis carnes,
con 40 kilos mojada y 26 años,
haciéndole frente al patriarcado,
al calentamiento global,
a los terraplanistas,
a los antivacunas,
a los agrotóxicos,
a los negacionistas
y la ignorancia.
Don Quijote se creía muy guapo
con toda su armadura,
¡pero guapa yo!
guapa yo que no necesito vestirme de nada
para poner el cuerpo ahí donde el resto
se esconde y hace silencio;
guapa yo que soy la María Luisa esa
de la que hablaba Girondo en Espantapájaros.
Quisiera verle la cara a Sancho
si supiera que acá en el mundo real
la gente de a pie también lucha
hasta cuando está durmiendo,
porque ya ni dormidos podemos estar en paz
y las leyes esclavistas se deslizan por la almohada
y se nos aparecen en los sueños para seguir explotándonos.
Y con esto no pretendo aplausos
ni mucho menos condecoraciones…
al fin y al cabo, lo mío no es buscar la gloria
ni laureles imposibles, ni ser protagonista
de un cantar de gesta.
No quiero ni ser la Dulcinea de nadie.
No me interesa recorrer Zaragoza
arriba de un noble corcel,
yo prefiero lo otro…
las hazañas de a pie, de protestas en la calle,
ir escribiendo de sol a sol como un peón que labra la tierra;
ser una trovadora incorruptible y llegar así hasta vieja
con el punk encarnado en mis uñas
pa’ seguir sosteniendo lo que decía Unamuno:
“Venceréis, pero no convenceréis,
porque convencer significa persuadir
y para persuadir necesitáis algo
que os falta en esta lucha:
razón y derecho”
Y luego morir, claro.
Morir de pie.
Morir como es debido:
con la dignidad de no haberme vendido nunca,
y con el orgullo de saberme siempre
del lado correcto de la historia.
Muérdago
Para el resto, vos y yo no existimos.
De mí te lo creo…
A veces es difícil pensar que todavía existe
alguien con tanto duende
capaz de hacer sambar las palabras
con la gracia con la que yo lo hago,
moviendo el acento aquí, poniendo el silencio allá,
perfumando hasta las comas
para que huelan a lirios y a jazmines
pese a la contaminación medioambiental;
yo parezco una invención, es verdad…
pero ¿que los demás no te vean a vos?
a vos, que de tan radiante estás más visible
que el Perito Moreno y el Obelisco.
Cuánta ceguera.
Qué fea esa gente, ¿no?
esa que nos mira con gesto desconfiado
y piensa que lo nuestro no existe
solamente porque vos y yo
nunca una foto,
ni un registro,
ni una huella,
jamás nada.
El trend de hoy es vivir de apariencias,
pero justo tuvimos que venir nosotros
a no figurar en ningún planisferio
ni a necesitar toda esa performance
de andar robándonos besos
debajo de un muérdago
para vernos reales.
Qué fea esa gente.
Así es como desaparece
toda una civilización:
perdiendo el tiempo
en cosas sin alma.
Menos mal que no somos eso.
Daira Galeano (Entre Ríos). Profesora de Literatura y escritora. Desde el 2022 ha publicado textos propios en revistas literarias de Argentina, España, Colombia y México. Su impronta poética destaca fuertemente por su contenido social y político. Permanentemente promociona sus escritos leyendo en eventos de micrófono abierto y también a través de sus
redes sociales. Debido a las temáticas de sus poemas, cuenta con un público lector de edades variadas. Actualmente, dirige su propio taller de escritura creativa.

