Literatura
Poesía
octubre 2026
Copia infiel poema de Sol Zurita
Copia infiel
I
el que entra a mi pieza
siempre es el mismo tipo pero con otro
número de teléfono y otro nombre
Youssef, Steve 1 y 2, Alex, Belal, Paul B., Daniel,
Aron, Ronny, y Etcétera
¡Hola, Etcétera!
Es de Suiza, de Rusia, del sur de Alemania, de Siria,
de India, de Senegal, de Londres, de Chile
yo anoto en mi agenda
lo que hacemos, cuánto sale, en qué lugar del mundo y cuánto tiempo
girlfriend experience, fisting, lluvia dorada,
escupidas, feminización, spank, mascotas, abrazar,
masajes, paseo, peging, comer, lucha, robarle, ir a ver a un dj, electrocutarlo
insultos cien, halagos ciento cincuenta y un te quiero tres mil
Buenos Aires, Berlín, Bariloche, Rosario
3 horas, 1 hora, 30 minutos, un “quickie” como dicen acá de 15 minutos,
o siete años.
En el blog de mi página soy una estafadora
hablo como si disfrutara
o como si me gustaran los hombres
para tener más trabajo
pero si me preguntan
es como tener un alacrán nadándome adentro
nada andándome
volviéndome
adentro
nada.
Por una hora hago de cuenta que es mi novio
me trae chocolates, flores, libros, entradas de recitales, promesas
se queda abrazado a mí como si fuera su madre muerta
lo escucho mientras habla con la mandíbula desfigurada
se acurruca adentro de mis sábanas es un perro cansado
vive en un rincón hasta que yo lo beso
se olvida una navaja, un reloj, un celular
me pregunta ¿de qué trabajas? me quedo muda
su cuerpo metamorfo a veces es nuevo, arrugado, negro, gris,
chicloso, sucio
y aunque habla una lengua distinta cada vez
siempre es el mismo.
II
Cherry Cherry Lady me leyó un poema
no sé qué dijo
pero yo me paré enfrente de él como si fuera un templo
y como si supiera qué hacer
los versos podían verse en la piel negra, tajeada
y se me venían encima como cuervos
estaba frío, muy abajo de su peso,
le pedí a su dios
por favor, no romperlo mientras me lo cogía
por favor, no dejes que se enamore de mí
y quiera matarme
en cambio a Pedro sí le entendí
habló en italiano
se sentó en la cama, tocó mi guitarra
después toqué yo
antes de irse me dejó la plata y dijo: “para que escribas”.
Le di lástima. Era el típico que quiere salvarte. Pero no tiene la llave.
Ningún hombre la tiene.
Cuando es Juan
me pregunta
qué te gusta, Rozi?
y mientras cierro los ojos y lo beso
pienso en Giulliana, en la peluquera, en la chica punki
que pide monedas en el subte, o en una mandarina
en todas mis novias imaginarias.
Le digo en el oído
¡vos me gustas!
y suena una canción de Virus: mentirosa y nudista.
Mentí Rozi y nudista.
Y los borrachos en Neukölln que piden amor, el olor a G en la boca,
los späti, los kebabs, los dulces turcos,
la torre de espionaje de los yanquis a lo lejos
los pedazos de muro a la venta en imanes, los que viven
abajo del techo del super, el manifiesto Shopping sobre la Karl Marx Straβe,
la puerta del Sri Ganesha cruising área, la señora desmayada con gangrena
y su olor que se te pega en la bufanda nadie se detiene es parte
de la construcción posguarra los yonquis
empujando la puerta de los edificios, piden amor, sus agujas sobre los triciclos
en los patios, la basura clasificada, los migrantes
clasificados piden amor las marchas nazis cantan a coro todos cantan hasta las campanas
suenan como un Virus. Todos lo saben. Todos saben que miento.
Yo no puedo saberlo, con esa verdad sostengo mi vida. Pero tarareo.
¡Vos me gustas!
lo repito para no ahogarme
pienso en la chica más linda del mundo
nunca lo sabrá, es mi mantra
para soportar la hora
para hacerlo con “ganas”
y lograr que estos tarados paguen una hora más
mientras yo me sumerjo en una meditación
hasta alcanzar a verlas
como una máscara que tapa la cara del cliente
reunión de sirenas que duermen entre las semillas
preciosas como las piedras que giran en el aire
y lastiman a algún policía
esas piedras-semillas
que ellas mismas sacan de sus conchas
con las que otras tejemos collares
para poder vivir
aunque pareciera la historia universal de las perlas
es la de los diamantes
siempre las que andamos de noche
dejamos
como el océano
nuestra baba de luz caleidoscópica
que viene desde el rincón más oscuro y protegido
de nuestra casa
en un mundo seco que ya no nos recuerda
pero que busca en su tierra nuestros remolinos
Sol Zurita es una poeta de Villa Ballester. Publicó “Llamada perdida” (Ausencia Ed, 2017) ; “La pava aullando dentro de la boca” (Lluvia Dorada Editora, 2022) ; “Cuchillos de hojalata” (Lluvia Dorada, 2025). Escribió para la Agencia Paco Urondo y para Áspera revista. Dirije la editorial Lluvia Dorada desde el 2020. En cine colaboró con Raúl Perrone en las películas: “Corsario” (2018); “S4de” (2021), “Combo15” (2024) como actriz ; como co-guionista en “Solo qu3r3mos un poco d3 amor” (2024) ; y con sus poemas en: “4tro v3int3” (2020). Co-dirigió el díptico: “Violencia Love” (2021) ; guionó “La rosa dorada del pánico” (Incolla, 2018). Organizó junto a diversas poetas los ciclos de lectura. “Inframundo y otros bebestibles” (2016) ; “Arrebol” (2019); Es el humo de este poema que me hace llorar (2024-2025 – Berlin). Quedó seleccionada en COIL (Umanizales – UNA, 2023) y en Confabulaciones (Museo de la Cárcova y UNA) con Copia Infiel (2024) y en
Laboratorio (C.C. Borges 2026).

