Literatura
Poesía
septiembre 2026
Dos poemas de Vasti Samai
Mar, no amar.
Quisiera poder cerrar esta llave interna,
para que deje de escurrir el agua que aún falta por botar.
Ya no quiero que mis ojos se empapen pensando en el cómo ocurrió,
dejar de sentirme lo que era,
cómo tu corazón me abandonó.
La aparecida
me nombré
porque fui yo
la que apareció después.
Después de su fin
-que nunca fue fin, sino una pausa con parte de rutina sí y partes no-.
la que debía retirarse cuando todo volviera a ser como fue.
De mi ojos brotan las marejadas
como consecuencia de los tsunamis que agitan mi corazón,
el nudo en mi pecho
que sube y baja.
Entre mi orofaringe y mi caja torácica por completo,
con dificultad entra el aire
porque mi corazón hinchado de tanto mar
-y no amar-
no permite que nada más entre.
Podría entregar el cómputo de cada noche que me vi
tratando de envolverme en mi propia piel
haciéndome pequeña
tanto
tanto
como cuando lo hacía contigo para seguir en tu vida.
Pero lamentablemente perdí la cuenta
de las noches de flagelo
de insomnios prolongados
de la dificultad para trabajar, comer, bañarme, lavar
nada hago sin darle vueltas a la misma pregunta que suelo hacerme
cuando viene un nuevo huésped a este hogar
y antes de partir decide desordenar todo a su paso
saqueando mi corazón
apuñalándome con la indiferencia
completando el usufructo del hogar que, una vez más, confié a ciegas,
creyendo ahora sí lo cuidarían, limpiarían
y saldrían de él en calma, silencio y con respeto. Dejándolo todo tal como estaba
o incluso mejor
perfumado, por último.
Me pregunto por qué
qué hay de mal en mí
cómo se puede dejar así
sin luchar una última vez.
Solo una última vez.
Lo esperé.
No llegó.
Y yo, lloro.
Y yo, escribo.
Y me terapeo.
Y vuelvo a llorar.
Y un día nada.
Pero al otro brota una nueva lágrima
que abre paso a otra, y otra, y otra.
Hasta que me encuentro nadando en mi cuarto,
buscando la forma que el agua pueda escapar.
Y me pregunto qué fue lo que te hice para merecer este trato
y me pregunto qué les hice a otros para terminar pagando con esto.
Y pido
de corazón
que todo resulte bien entre vosotros
para que por último
esta marea
haya valido la pena para alguien.
Mil pedazos
Ferviente anhelo,
trenzo tu mirada.
Dos ojos, los ocho ojos,
mírenme, contémplenme,
tú, deséame otra vez.
Escribo para no olvidarte
a ti, a él
a ellas.
Lo aprendí de ti,
aunque apreciamos diferente el olvido:
yo lo padezco
tú avanzas o lo intentas.
Ya no
no tengo miedo
de decir te quiero
te quiero mantener en mi mente
te quiero viviendo ahí,
entre los ojos de ella
y el beso de la otra ella.
Gracias a él por romper mi corazón en mil pedazos
(lentamente se agotan los cupos de cada trozo)
gracias a ti por entregarme un poco de tu calor,
gracias a ellas por la ternura y delicadeza.
Soy cada persona que me quiso,
que me amó,
rompió,
deseó.
Seré mis saludables futuros amores,
seré los tenebrosos,
soy todos ustedes,
y también soy yo.
Solo.
Vasti Samai (Puente alto, 1996). Titulada de la carrera de Actuación (Universidad Finis Terrae), y Diploma de extensión en Dramaturgia (Universidad de Chile). En 2021 participó junto a un grupo de teatro montando un ejercicio escénico llamado El desamor y otras weás más, de su autoría, en festivales interescuelas como Volcán UC, Festival de Teatro Universidad Mayor (FETUM) y Encuentro Concomitancia (UFT). En 2026 se presenta como lectura dramatizada su obra —–Cidio, parte de la cartelera de Lab Escénico en Santiago a mil, habiendo participado y ganado el concurso Dramaturgias del futuro de la Universidad Finis Terrae. Como parte de su formación ha participado en talleres de poesía con Esther Margaritas, Nicole Nangpa, Franco Fuentes, etc. Se define como una persona fanática del teatro, el cine, las series y la lectura. El único lugar del que siente pertenencia es su comuna de nacimiento.

