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Literatura
Poesía
junio 2023

Poemas de Pablo Fuentealba Peñailillo

ENFERMOS TERMINALES

Una mañana en la que vi muerta mi libertad
me deshice de mis ropas y posesiones
para salir al exterior y gritar, a todo pulmón,
en contra de mi creador, pero no obtuve respuesta;

desde entonces que para mí los dioses
no son más que una mala caricatura
de una sociedad de enfermos terminales
que en vez de buscar respuestas
solo se conforman con algo menos de dolor;

pero no los juzgo: “¿Cómo podría hacerlo?”,
si el solo hecho de no poder vivir
como otros lo hacen
duele y desgarra profundamente.

 

ENGAÑOSOS ÍDOLOS

Para las inequívocas voces,
que, con su métrica, corroen al mundo
duerme en un letargo de solsticios,
abrazados a tiernos metales,
todo lo que es diferente.

No hay muecas dignas de aprecio,
ni saltos, ni volteretas, ni quiebres,
ni mucho menos desplazamientos
hacia tierras vírgenes;
todo carece de convencionalidad.

Los recuerdos que aún se conservan
están basados en malogrados retratos
hechos por engañosos ídolos
que solo buscaban
llenarse los bolsillos con dinero
mediante la ignorancia de los paladares.

 

BAILAR DESNUDOS EN LA PLAYA

Últimamente, por alguna maldita razón,
el pan ha estado cayendo
a pedazos del cielo
y usted que solo se pregunta:
¿Cómo irá a ser el próximo invierno?

¡Debería darle vergüenza!
Que es eso de jugar a mendigar
con las dudas del hombre;
¿Acaso usted sabe qué hay un Dios
que lo está mirando?

Debería aprovechar su tiempo
e ir a la playa y bailar desnudo/a
para hacer llover con más fuerzas;
o eso al menos haría yo
si mi desnudez me lo permitiera.


Pablo Fuentealba Peñailillo. Nací a los treinta años, a solo un par de minutos de haber muerto en una oscura y mal oliente habitación en la pequeña localidad de Empedrado, Chile. Crecí en el seno de una familia ligada a la educación, por lo que desde muy pequeño comencé en lo de la lectura. Estudié para convertirme en ingeniero y tras un par de años de ejercer mi profesión constaté que aquello no me hacía sentir pleno; por lo que me perdí en la noche y al no poder interpretar el crudo lenguaje de las sombras terminé siendo consumido por la oscuridad que en estas habita. Comencé a escribir. Me volví a perder. Y actualmente escribo para encontrarme a mí mismo.

Pablo Fuentealba Peñailillo

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