Creación crítica
Cine
agosto 2026
“La cabalgata del circo”; una película del cine de oro nacional argentino, que retrató al circo criollo en la pantalla grande.
“Un film con una mirada hacia al pasado tan entrañable como vertiginoso.”
por Melina Trinidad Ordoñez
Una manera didáctica de recorrer nuestra historia puede ser a través de algunas películas que propone nuestro cine argentino, como es el caso del film “La Cabalgata del Circo” dirigido por Mario Soffici y Eduardo Boneo. Es cierto que proponernos ver una película que data de 1945 cuya calidad, tanto visual y sonora como su ritmo es diferente a las producciones del cine actual y sería injusto compararlos. Ver un largometraje cuya duración es de 82 min, filmado y dirigido con otras tecnologías requiere de una disposición y atención que, en la mayoría de los casos, no estamos acostumbrados a sostener en la actualidad. Sin embargo, es precisamente esa cualidad la que hoy nos invita a ver cine hecho en tiempos analógicos. No solo es un desafío innovador y divertido sino que puede operar como motor para activar otras perspectivas y también para abordar una manifestación teatral argentina que se remonta al año 1880 y que transformó nuestra escena teatral nacional.
El largometraje cuenta con las actuaciones estelares de Libertad Lamarque, Hugo Del Carril, Armando Bo y en ésta ocasión podemos ver a una joven Eva Duarte representando uno de los papeles, en homenaje a todos los circos nacionales, principalmente, al circo criollo de los Podestá. Se desarrolla desde 1880 a 1930 recorriendo cronológicamente la historia y geografía argentina, a la vez que va poniendo en escena el contexto sociopolítico y cultural del país. Es a través de la familia Arletty y su circo trashumante, en el que la película nos lleva de viaje hacia las complejidades que atraviesa la población y los artistas de ese tiempo, durante los períodos presidenciales que comprenden el medio siglo que propone la cinta.
Un dato no menor acerca de María Eva Duarte; que además de ser actriz de cine, teatro y radio, fue una de las mujeres más influyentes de la política argentina del siglo XX. Y es que Evita la abanderada de los humildes, nace en Los Toldos provincia de Buenos Aires en 1919, el mismo año de la fundación de la Asociación Argentina de Actores, en la que posteriormente, se afilió y colaboró solidariamente desde 1938 hasta su fallecimiento en 1952.
Volviendo al film que nos muestra fielmente el arduo trabajo de los artistas itinerantes, que hasta nuestros días coexisten con otras expresiones teatrales. En la cinta, los Arletty son una familia circense numerosa de origen inmigrante y pobre, inspirada en la vida real de la familia Podestá, que trasladaba su carpa en su viejo carromato a los distintos pueblos de nuestro país, ofreciendo su espectáculo a un público popular y diverso. Se puede observar como el circo criollo se trataba tanto de una tradición familiar transmitida y compartida desde las generaciones más viejas a las más jóvenes como también un modo de vida y sustento. Éstas familias de artistas que armaban carpa con piso de tierra, como un modesto teatro circular con su escenario y picadero ponían en escena sus programas, los cuales incluían pruebas de riesgos, cabriolas, danzas, pantomimas, animales entrenados, payasos, entre otros números artísticos, con los cuales supieron acoger a espectadores rurales, paisanos, nativos y al hombre de campo; Un pueblo olvidado, sencillo, sincero e ingenuo que, aunque analfabeto pero no inculto, apegado a las viejas tradiciones orales, amante de los versos y leyendas, fueron la chispa sagrada para despojar la novedad extranjera y encender la verdadera escena teatral nacional.
Es éste mismo público que con sus auténticas raíces pudo sentirse identificado, visibilizado y representado con el drama gauchesco que el circo criollo incluyó en su escena a través de los textos de Eduardo Gutiérrez con “Juan Moreira” y José Hernández con “El gaucho Martín Fierro”, autores que inscribieron al gaucho y sus adversidades como héroe y protagonista principal. Motivo por el cual suele ser muy común leer la afirmación, que el circo criollo junto al drama gauchesco, es la primera manifestación teatral argentina y no es errónea tal afirmación, puesto que este fenómeno presenta una serie de rasgos propios y novedosos al tiempo que logró poner en juego elementos de la identidad sudamericana. Sin embargo es necesario reconocer que antes de su emergencia, existieron otras manifestaciones pertenecientes a los pueblos originarios que dieron nacimiento a lo que llamamos “espectáculos o teatralidades”, como también la etapa colonial y los primeros recintos teatrales del país.
Habiendo hecho esta mención, en la película sólo podemos observar la evolución del circo criollo, como fenómeno teatral argentino que reinicia la escena netamente nacional, pero que es una manifestación teatral posterior a las etapas mencionadas. Es por medio del transcurrir del tiempo en el que el film va mostrándonos, la
transformación y la repercusión del circo con sus personajes hasta llegar a las grandes ciudades. Esto significó la inclusión, exclusión o adaptación de algunos de sus números artísticos como sucedió previamente con el sainete criollo, la pantomima hablada y
luego la puesta en escena del circo propiamente dicho, de este modo pudo abrazar la identidad de un público que imbricaba lo rural con lo urbano. Cuando el circo traslada al teatro de las ciudades y el espectador urbano, se encuentra enfrentado a un escenario diseñado para impresionar, el gaucho devenido en compadrito será el nuevo protagonista en los escenarios por lo que al circo criollo como se lo conocía, tradicional y circular irá perdiendo adhesión popular.
Una de las razones con las que, como espectadores, nos podemos sentir identificados es con la sensación de vértigo que sienten los personajes ante la vorágine de cambios, que enfrentan con el transcurso del tiempo. Una sensación similar a la que podemos sentir en la actualidad. Ver esta película implica buscar en nosotros, la misma apertura que tenía el público de aquel entonces, ser un espectador curioso, ávido de sorpresas y emociones. Además de disfrutar la propuesta del film, se trata de situarse en los contextos y dejarse envolver por la historia que nos muestra que, por más lejana que la veamos, desde la pantalla, es parte de nuestra identidad cultural y nacional. La de un país que no solo se forjó y conformó por inmigrantes y sus descendientes, sino también por quienes ya habitaban y nacieron en estas tierras “De plata”, en nuestro querido suelo Argentino. Una de las razones por las que, en mi opinión, a través de la película visibilizó al circo criollo y el trabajo itinerante junto a toda su riqueza cultural.
Bibliografía:
Película: “La cabalgata del circo”. Director: Mario Soffici, Eduardo Boneo. 1945
Seibel Beatriz. Historia del teatro argentino, desde los rituales hasta 1930. Editorial Corregidor, Buenos Aires, Argentina. 2002
González de Díaz Araujo, María G. La vida teatral en Buenos Aires desde 1713 hasta 1896. Ediciones culturales argentinas, Argentina Bs.As (1985)
Cardoso María Virginia. Teatro Argentino y Regional. Colección cuadernos, Editorial Universitaria UPC, Córdoba. 2022
Melina Trinidad Ordoñez, es una escritora emergente oriunda de la Ciudad de Córdoba y nacionalidad Argentina. Estudió artes escénicas en la Universidad Provincial de Córdoba. Actualmente escribe de manera autodidacta diferentes géneros literarios, algunos de los cuales recientemente han sido seleccionados para su publicación.

