Literatura
Reseña literaria
septiembre 2026
Reseña literaria: Discurso del Mundo Nuevo
por Guido Schiappacasse
El Discurso del Mundo Nuevo 1, del escritor chileno-italiano Dino Schiappacasse Olmos2, es un ensayo publicado en una primera edición por la editorial Parera (1967), siendo esta obra declarada, por su alta valía y potencial educativo, como texto de estudio por el Ministerio de Educación de Chile, en el mismo año de su publicación (decreto número 8858).
También, este trabajo despertó el interés de Roberto Rossellini, el afamado director de cine italiano, quien se propuso filmar una película basada en su argumento. Al preguntarle los periodistas romanos su impresión sobre Discurso del Mundo Nuevo, Rossellini respondió:
—¿Un sueño fantástico? ¿Una utopía? Ningún sueño, ninguna utopía pueden tener la realidad de este mundo que nos parece tan alcance de la mano… si quisiésemos alcanzarlo.
Lamentablemente, el cineasta no pudo concretar su proyecto, porque el 3 de junio de 1977 lo arrancó de este plano un repentino infarto agudo al miocardio.
Sin embargo, en mayo del año 2026, esta obra resurge con su segunda publicación a cargo de la Corporación Ígneo, a través de su sello editorial Ediquid; y como los nuevos editores plantean de este ensayo novelesco: «es una novela de anticipación que propone un futuro donde la humanidad alcanza la armonía mediante la ciencia y el autoconocimiento. Una reflexión profunda sobre evolución humana, ética y sociedad global. Una visión audaz sobre el futuro humano donde ciencia, ética y conciencia transforman el destino de la humanidad».
Es más, el Discurso cuenta, desde agosto del año 2026, con ejemplares disponibles para consulta en sala (público en general) o préstamo (para estudiantes y docentes) en la biblioteca de la Universidad San Sebastián, campus Bellavista, Santiago, Chile.
Pero, si tan solo damos un vistazo, en nuestra era, en la que quiso la tómbola del azar que nos tocase vivir y respirar, las discordias y conflictos humanos surgen por doquier, ya sea por petróleo y otros recursos materiales, por dinero, por ambición y poder.
También no es menos cierto, que en esta época estamos dañando irremediablemente al clima y con ello a las generaciones por venir, sin tomar verdadera conciencia de aquello.
Esta es la Edad del Caos, como el inspirado autor del Discurso del Mundo Nuevo rebautiza a este momento de la historia, con penetrante visión y hálito profético.
Simplemente, en este desorden, el hombre no tiene salida.
El Homo sapiens puede que esté condenado a autodestruirse en una guerra nuclear sin precedente, la lluvia ácida y el invierno atómico hacen presa del planeta, los vegetales se marchitan, el plancton desaparece de los mares, los eslabones básicos de la cadena alimenticia se rompen, los ganados desfallecen con un escuálido y escalofriante mugido, y hay hambruna en el mundo como nunca antes se había visto.
El hombre es un ser sin escape, pero Dino Schiappacasse Olmos, el escritor de esta novela-ensayo, visualiza una salida que sabe plasmar con prosa docta y acabada en estas páginas: y si la Edad del Caos terminase dando lugar a una ampliación psíquica colectiva de la conciencia humana, a una especie de iluminación que abarque a la humanidad entera, porque el hombre por fin ha comprendido que el sentido de su existencia es completar la creación.
Si bien el autor muestra su profunda fe cristiana, esto no debe alejar al ateo, al agnóstico o al creyente en otras religiones de este postulado: el universo todo es el sentido del hombre y hemos sido llamados, ya sea por una identidad divina o, tal vez, por nuestra propia psique colectiva, a completar y mejorar nuestro mundo.
En el Discurso, Nodi camina a paso liguero por el sendero que lo conducirá a la Meseta de los Diálogos, allí ha de encontrarse con su maestro Alexis. Nodi es un jovenzuelo a punto de iniciarse, pronto será parte de la Comunidad de los Hombres y habrá de cumplir su misión como hombre, contribuyendo a perfeccionar la creación. En tanto, su mentor es un hombre sano y vigoroso de unos 140 años de edad, y aún podrá vivir varios años más, la ciencia médica ha avanzado a pasos agigantados en el enlentecimiento del envejecimiento.
Y mientras Nodi se recrea con los avances bioarquitecturales, en donde las construcciones de las viviendas se ponen al servicio del bienestar humano, libre de todo fin mercantilista, se deja entrever que en este Mundo Nuevo las fronteras se han abolido y ahora todo el planeta es una sola Comunidad de Hombres, los cuales han decidido que los gobiernen doce sabios.
Mas, no son dirigentes comunes, los sintéticos, los supergenios, son eruditos tan amantes de las ciencias como de la virtud, y su fin último es el bien de los demás y de la comunidad toda, porque se ha entendido que lo que el hombre debe aspirar es a ser más (en beneficio de los demás) y no a tener más.
Así, la guerra y todos los conflictos mezquinos se han abolido, porque el ser humano ha visualizado que un hombre avariento, egoísta y violento, tal como lo eran los habitantes de la Edad del Caos, es una especie de subhombre.
Muy por el contrario, el verdadero hombre es generoso, altruista y preocupado sobremanera del bien común, dado que el bien individual se apoya en una comunidad sana; muy diferente de la sociedad enferma y viciosa de la Edad del Caos.
Y a este cambio radical ha contribuido la educación, cuyo principio fundamental es ser más para los demás y el mundo. De la misma forma, la ciencia ha sido fundamental en este nuevo paradigma, corrigiendo en cada ser humano los desbalances hormonales que lo hacen proclive a la maldad, porque ha de tenerse presente que el origen de esta maldad habita en el mismo ser humano, tal como lo recalca el poeta Dino Schiappacasse, sin quitarle el reconocimiento a León Tolstói3, dado que este último, en una magistral fábula, supo expresar en forma inspirada esta verdad.
Antes de proseguir, el esfuerzo del autor es digno de reconocimiento si nos imbuimos en su contexto. Este ensayo-novela se escribió en los años sesenta, en un momento donde no existía el Internet, pero, pese a ello, esta obra presenta varias reseñas bibliográficas, aportando la seriedad científica y filosófica que requiere un intento como este, sin caer en el exceso para no dilatar la lectura, un esmero que debió al autor llevarle en la biblioteca muchas horas y días, empapándose de libros de consulta de páginas polvorientas y ocres.
El maestro Alexis le comenta a Nodi sobre el origen del Mundo Nuevo, sobre cómo a través de los artilugios científicos han climatizado y colonizados no solo los polos terrestres, sino que también las desérticas llanuras de nuestro vecino planeta Marte.
Pero, no os recuerda este nuevo orden mundial a «La República» 4 del viejo Platón5, en donde la polis debe ser gobernada por los filósofos, aquellos hombres amantes y buscadores de la sabiduría y la virtud por sobre los placeres y vicios mundanos… Aquí, Dino Schiappacasse, hace un giro copernicano, porque Alexis en el discurso que intenta enseñar a Nodi en la Meseta de los Diálogos, le recuerda a su pupilo que en los albores de esta nueva era se instauraron los cimientos de una constitución universal, leyes elaboradas en busca del bien común y sobre las cuales no está ningún hombre, ni siquiera los Doce Sabios; un giño al sapiente Aristóteles6, el cual defendía que las mejores leyes deben regir el gobierno de la ciudad y que todos deben seguirlas, tanto los gobernantes como los dirigidos.
Porque, en el equilibrio o punto medio se encuentra el mayor bienestar, y así lo supo ver el autor del Discurso del Mundo Nuevo.
La neurosis y el sinsentido del mundo actual es el no saber cómo participar del potencial evolutivo humano.
Para Friedrich Nietzsche7 los valores de los esclavos (la generosidad, la compasión y el altruismo) deben dar su lugar a los valores de los señores, en la más genuina voluntad de poder; dando lugar al nacimiento del Übermensch (superhombre), un individuo libre y superior que es capaz de romper con la moral tradicional de la sociedad, la religión y el nihilismo, para crear sus propios valores y dar sentido a su vida en la tierra.
Para Nietzsche el hombre es una cuerda tendida en el abismo, entre la bestia que habita en el fondo del precipicio y el superhombre que respira en las alturas, él mismo que ha sabido superar sus debilidades, sustituyendo la moral del hombre masa por sus propios valores vitales.
Diametralmente opuesto, para Dino Schiappacasse, el superhombre no se retuerce en valores que llevan al egoísmo, la mezquindad, la avaricia y la agresividad; sino que, todo lo contrario, la evolución humana apunta en una dirección, en un armónico conjunto, en donde tanto ciencia como espíritu, cada una aportando con lo suyo en una síntesis que da nacimiento al superhombre de Dino Schiappacasse… Un ser que busca ser más, en bien de los demás, para lo cual pone a la ciencia al servicio de este bien mancomunado, en un esfuerzo donde renacen las virtudes de la dadivosidad y del desprendimiento, valores a los que Nietzsche se opone con letra vehemente y furibunda.
Rememorando a Sigmund Freud 8, las heridas narcisistas 9 que ha sufrido el hombre a lo largo de su historia, por fin han cicatrizado, en un despertar a modo de un nuevo Renacimiento 10, porque en este ensayo el hombre es vuelto a ser colocado en el centro del universo, dado que el gran misterio se está revelando…
El sentido de la vida humana es completar y mejorar el mundo donde habita, hoy su Tierra, más tarde, los planetas vecinos, y quizá, algún día, incluso los confines estelares…
Discurso del Mundo Nuevo, una obra que, si la fortuna os acompaña, recomiendo que la leáis más de una vez en la vida.
¡Hasta la próxima entrega!


- Discurso del Mundo Nuevo: ensayo-novela de anticipación que trasciende la ficción para convertirse en una profunda reflexión sobre el destino del ser humano. Obra del autor Dino Schiappacasse. Su enlace en Internet es el siguiente: https://www.amazon.com/-/es/Dino-Schiappacasse-Olmos-ebook/dp/B0GXGP1X6Q/ref=sr_1_1?__mk_es_US=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&crid=2BRO4CXCCW8Z8&dib=eyJ2IjoiMSJ9.2vNxE_Jo6
- Dino José Schiappacasse Olmos (1930-2013): fue un escritor e intelectual chileno-italiano que dedicó su vida entera a develar los misterios de la existencia y de Dios. Dentro de sus novelas destacan «El apóstol de fuego» (Ediciones Paulinas, Chile, 1961) y el «Discurso del Mundo Nuevo» (Ediciones Parera, Chile, 1967). Este último, declarado texto de estudio por el Ministerio de Educación de Chile en el mismo año de su publicación, le valió, junto a su trayectoria, obtener la calidad de «ciudadano del mundo», es decir, ser miembro de la selectísima sociedad Pugwash. Dicha sociedad internacional, entre cuyos fundadores se cuentan hombres tan respetables como Albert Einstein y Bertrand Russell, cuenta con una conocida trayectoria en el continente europeo y agrupa a los científicos e intelectuales más destacados de Inglaterra, Francia, Rusia y Estados Unidos de América, entre otros países.
- León Tolstói (1828-1910): escritor ruso, considerado uno de los grandes de la literatura universal, destacando por su muy conocido cuento filosófico: «El origen del mal»; sin olvidar, por supuesto, a sus monumentales novelas: «Guerra y Paz» y «Ana Karénina».
- «La República»: la obra más conocida e influyente de Platón. Este texto gira alrededor del tema de la justicia; sin embargo, también contiene muchas de las doctrinas platónicas, como la alegoría de la caverna, la doctrina de las ideas y las formas, la concepción de filosofía como dialéctica y el proyecto de una ciudad ideal gobernada por los filósofos.
- Platón (427-347 a.C.): filósofo griego seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles, fundador de la Academia de Atenas y autor de numerosas obras, que abarcan variopintos temas, desde la filosofía política y ética hasta la epistemología, gnoseología y metafísica.
- Aristóteles (384-322 a.C.): filósofo, polímata y estudioso de las ciencias de origen griego, que, junto con Platón, se consideran los padres de la filosofía occidental. Fundador de la escuela peripatética, estableciendo las bases para el desarrollo de la ciencia moderna.
- Friedrich Nietzsche (1844-1900): influyente filósofo, poeta y filólogo alemán que criticó con fiereza la moral, la religión y la metafísica tradicional cristiano occidental.
- Sigmund Freud (1856-1939): médico neurólogo austríaco de origen judío, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX.
- Heridas narcisistas: según Sigmund Freud las tres heridas narcisistas son grandes ofensas o humillaciones que la ciencia infligió al amor propio y a la ilusión de superioridad de la humanidad. De esta forma, consideremos: a) La herida cosmológica, al descubrirse que la Tierra no es el centro del universo, sino un planeta más que gira alrededor del Sol; esto destruyó la creencia de que el ser humano habitaba en un lugar especial de la creación divina. b) La herida biológica, al desarrollarse la teoría de la evolución, revelando que el ser humano no era una especie separada; esto quitó al hombre su sentido de privilegio de ser una creación única y superior, demostrándose que desciende de los animales y comparte con ellos un origen común. c) La herida psicológica, al demostrar el psicoanálisis la existencia del inconsciente; esto reveló que el ser humano no es plenamente racional ni dueño de sus propios actos, ya que los impulsos y la vida anímica escapan al control consciente voluntario.
- Renacimiento: amplio movimiento cultural, artístico y filosófico que se originó en Italia, en especial en la ciudad de Florencia, entre los siglos XIV y XV, extendiéndose por Europa Occidental hasta el siglo XVI. Se caracterizó por: a) Un marcado antropocentrismo, en donde el ser humano pasó a ser el centro del universo y la medida de todas las cosas, desplazando el teocentrismo medieval. b) Redescubrimiento de la cultura clásica grecolatina. c) Un fuerte impulso del pensamiento racional y del desarrollo de la ciencia. d) Y el surgimiento de marcadas innovaciones artísticas; llámese el claroscuro, la proporción anatómica idealizada y la perspectiva cónica.

