Literatura
Poesía
octubre 2026
Poemas de Paula Katherine Marín Benítez
Cara de tomate
Niña hongo, conectada con el mundo como micorriza.
Tu canto irrumpe el mundo.
Tus ojos brillantes intimidan a los adultos.
Te tomaste la vida como escenario.
Autoexigente. Madre de tu madre, huérfana de padre y hermana mayor.
Líder innata, obsesionada por encontrar lo perdido.
Amante de la leche en polvo con azúcar servida en totuma por las manos de tu abuelita.
Niña fuerte, no llora. Guarda las muertes para la adultez.
Niña tomate, rellenita. Capul y cabello negro.
Niña que siempre tiene miedo al qué dirán.
Niña que nunca crece, niña que ama el mar.
Rituales
Lluvia. Niebla espesa.
Tejo palabras con hilos rotos que poco a poco pierden sus hebras.
Mi cabeza inclinada hasta las puntas de los dedos.
Mi espalda encorvada como quien carga sus miedos.
Noche fría, ruidosa.
Mis oídos disfrutan la sinfonía de las gotas que chocan con el pavimento.
Mis ojos enmarcados buscan las colinas del oriente adornadas con luces artificiales.
La cama es silla, mesa y refugio.
La cama presencia la euforia hecha sexo y cólera.
La cama me presta sus resortes cubiertos de espuma para posar mi cuerpo cansado
gobernado por maria.
La niebla espesa asiste a mi ritual, roza mi ventana con sigilo.
Promete acompañarme en la respiración pausada.
Las manos de mi abuelita ya no están para servirme leche en polvo con azúcar en totuma.
El cabalgar fuerte de mi madre en el patio se ha desvanecido.
Sus llaves ya no se mueven tras mi puerta y su voz de gran proyección ya no llena la casa.
Quisiera no olvidar esta sensación ceñida al pecho.
Quisiera conservar esta paz que mueve el lapicero y me hace sentir completa.
Morfeo se apodera de mi cuerpo.
Pido sueños lúcidos para saber qué es real.
Ardo
Ardo. Tanto que mi respirar consume.
Consume el tiempo. Las lágrimas queman mis mejillas.
Ardo rápido como las noches de viernes que se convierten en brazas de domingo en la tarde.
Recuerdo que ardo cuando la garganta quema mi voz hasta apagarla.
Me busco en los errores que marcan mis caminos, me busco en el talento que niego, en las
letras que borro.
Me busco en la música que escucho, en la canción que canto.
Me busco en las líneas sin melodía que suelen ser declamadas.
Ardo cuando me busco en la mirada del otro, cuando la magia de la incertidumbre se apodera
de mi destino.
En esta habitación me habito, vomito y me fundo.
En la grieta de las baldosas escondo mis demonios.
Acciono sin moverme. Hacia adentro miro, lloro, gritos inaudibles que se salen de mi pecho.
Las noches de dolor son oscuras, ruidosas, movilizadoras y no permiten dormir.
El dolor se encarga de penetrar los poros de la piel.
Las noches de dolor rozan la muerte, aunque la vida pinte cada sufrir.
La Incompleta Muerte
Me duele el pecho y lo que en él albergo, me falta el aire.
Los he parido, los he criado, su dolor es el mío, un lazo nos une, siento miedo.
Me duele el pecho y me falta el aire.
Engendro restos, oscuridad y putrefacción.
Engendro muerte y muerte en vida.
Rezo con la esperanza de que mi voz retumbe en cada esquina,
y que mi súplica sea el escudo de cualquier golpe,
de las noches domingueras en el centro de Medellín,
de las balas perdidas,
del tiempo y el lugar incorrectos.
Imploro, ruego, sufro.
Espero.
Retazos
Con el hilo del tiempo uno las partes de mi cuerpo,
que pertenecen a miles de épocas y a miles de seres.
Mi cuerpo encarna muchos cuerpos.
Mi pecho recoge los senos del mundo.
El corazón es la voz en mi pecho.
Publicado en Oráculos íntimos, Nuevas Voces Editores, 2025
Soy Paula Katherine Marín Benítez, una humana explorando mi capacidad creadora, interesada desde siempre por todas las formas de arte, particularmente la escritura, el teatro y la música. Sensible, creo en las energías y en el poder transformador del arte. Colombiana, nacida en Medellín Antioquia. He transitado el teatro desde la Comuna 13 como parte del colectivo Lunática, nacido de un taller de mujeres, donde participé en la obra del mismo nombre. Me he formado en máscaras y teatro, y realicé un diplomado en arteterapia que me vinculó al colectivo Espejo Vivo de Artes Escénicas Terapéuticas, con presentaciones en espacios como Casa Estudio Pequeños Artistas y el Festival de Teatro de Titiribí Antioquia. La escritura siempre ha estado presente de manera empírica; en el año 2025 participé en el taller Cartografías del Cuerpo, de poesía y collage, con el colectivo Nuevas Voces, experiencia de la que nacieron poemas publicados junto a otras mujeres del colectivo. Ejerzo como maestra desde el 2023, y encuentro en el arte, la escritura y la pedagogía herramientas para transformar.

