Literatura
Poesía
agosto 2026
Poemas de Neftalí S. Almanza
“Merecimientos”
El otro merece la verdad
como merece el farol la chica
que regresa sola a su casa
como merece el río un día
sin ser observado
como merece la piedra ser
arrojada para que sienta
cómo se siente el viento.
El otro merece la verdad
algo más cercano que el pasado
algo menos brumoso que el futuro
algo que solo vale en el presente.
El otro merece la verdad
no la verdad a medias que es
la sed saciada con agua
no la mentira piadosa
que es el sueño piadoso
del desierto, un mar
de reflejos que los labios
no tocan, solo la vista.
La verdad es ser el agua misma
para ya nunca tener sed.
El otro merece la verdad
aunque no la sepamos
aunque le tengamos miedo
y más aún
porque le tenemos miedo
tenemos que decirla, siquiera torpemente
con palabras imágenes melodías
y silencios
porque somos el otro disfrazado
de nosotros mismos
porque somos el mismo
disfrazado de otros.
La verdad es esta:
tómala con mis manos.
“Capitalismo onírico”
Alguien le sacude las ramas a mi árbol de sueño
pero ninguna fruta cae
ninguna que pueda ser vista.
Alguien tala a puño firme el tronco de mi sueño.
Se borra cada mirada que mis manos acariciaron,
el rastro de mis pasos desaparece.
Alguien riega con sal la tierra
donde crecieron las raíces de mis sueños
y mueren por segunda vez todos los soldados
de todas las guerras.
Harán lápices de mis sueños.
Cubículos de oficina de mis sueños.
Baratas mesas de noche de mis sueños.
Relojes pendulares de mis sueños
para poner en estaciones de trenes
escuelas
salas de justicia
hasta dejarme vacío
de esperanzas y terrores.
“Memoria de los ríos”
Ya nadie recuerda los ríos.
Palabra vaga, hueca, sabor a nada,
con su toque de elemento bíblico,
tan ajena a mí como los recuerdos de mi padre.
¿A qué suena? ¿A qué sabe un río?
No lo encuentro montado en los trenes que vienen del sur,
confundido y triste,
ni rondando las esquinas de la media tarde,
evadiendo la mirada de los extraños,
vendiendo antidepresivos a los niños.
¿Para qué era? ¿Cómo se nombraba?
Ámame un río.
Dos ríos para llevar, por favor.
Buenas tardes, ¿ya estará listo mi río?
Chingas tu madre tú y el río.
Así, amor, así, hazme un río.
Dicen que amaneció un río sin cabeza por el boulevard.
Nuestros ríos son las vidas…
Me abrieron y me extirparon el río que me estaba matando.
Un río al día para que el sol sonría.
El río de las 5:30 otra vez viene tarde.
El río llegó cansado a casa.
Lo siento, no eres tú, es el río..
¿Habrán ríos después del amor?
¿Habrá amor después de la vida?
No lo sé. Lo supongo. Acaso lo imagino.
Solo de algo estoy seguro.
Aquí yace un río.
Neftalí S. Almanza (Chicago, 1998). Campesino. Estudió la Licenciatura en Letras Españolas en la Universidad de Guanajuato. Ha publicado en algunos medios impresos y digitales.

