Literatura
Narrativa
febrero 2026
Cuentos de Brian Gastón Flores
Ancestral
Miré el fondo de mi patio sin atreverme siquiera a cruzar el límite de la puertecita. Podría haber prendido la luz, pero estaba petrificado por la negritud de ese abismo. Aquí, en mi propia casa, sentí cómo algún terror ancestral me llamaba desde el fondo de esa oscuridad.
Algo me estaba empujando y me aferré con fuerza a la reja; mis nudillos, ya blancos, las manos me ardían, y esa fuerza me traicionaba hacia su negritud.
Mi corazón se aceleraba y la sangre, agolpada en el cuello, me hacía transpirar. Pensé en ceder, pero el miedo había petrificado mis manos: ya no podía escapar. Eso venía por mí. Estaba perdido.
Casi en mi último aliento, un murmullo se repetía en mis oídos. Comenzaba a tomar fuerza, estaba cada vez más cerca. Cerré con fuerza los ojos.
—¡Vamos a comer, que se enfría la comida! ¿No me escuchás? Además tenés que hacer la tarea para mañana.
La tarea… lo había olvidado. Corrí a la cocina a comer rápido y terminar la tarea que tenía pendiente. Estar en cuarto grado exige responsabilidad.
Tic Tac
—Entrégueme ese reloj —le exigió.
Dio un paso atrás y apoyó la mano sobre la reliquia, protegiéndola.
—Démelo, no vale la pena su vida —reclamó.
Solo respondió con voz grave y pausada:
—Para ti es una baratija; para mí es un recuerdo. Y la gente mata por sus recuerdos. No lo subestimes.
Lo dijo mientras levantaba las manos y daba un pequeño paso hacia adelante.
La puñalada llegó con furia, sin pensar, al costado que había dejado descubierto.
Se movió.
Tomó la muñeca, torció el codo y, en un giro, se la clavó en el pecho.
Cayó en la trampa.
Un movimiento rápido como el rayo, mil veces ensayado. Una mente tranquila y serena ya había calculado todo, incluso las palabras que había dicho, que no eran más que la descripción en su lápida.
Las piernas se le aflojaron y cayó sentado al suelo mucho antes de que pudiera entender qué había pasado.
Tomó un pañuelo y lo envolvió alrededor del metal que sobresalía de su pecho.
—No lo quites si quieres vivir —le dijo—. La elección es tuya, y siempre ha sido tuya.
Sacó su reloj, lo abrió y dijo:
—El tiempo es un lujo que no tenemos.
El sonido se le iba apagando, al igual que la luz.
Brian Gastón Flores (Buenos Aires, 1972) es técnico, músico y escritor. Autor de la novela Los Invisibles, una obra centrada en la memoria, la identidad y el olvido desde una perspectiva simbólica y narrativa.


