Literatura
Poesía
junio 2026
Dos poemas de Guillermo Rebollo Gil
rododendros
Estaba pensando hacerme un tatuaje en el hombro
de unos rododendros
por el poema de Larry Levis
“rododendros.”
O quizá solo la palabra
en la frente,
cosa de que cuando rompa
en sudor lusca más rocío
y menos recio. O quizás “rocío”
en algún rincón especial y escondido
bajo mi ropa
para una amante buscar.
Estaba pensando en una amante y qué,
si algo, ella encontraría en un poema
que yo también encontraría en él.
Y cómo eso nos haría sentir.
Y cuál sería la palabra para ese sentimiento.
Y si cada cual se la tatuaría en alguna parte de su cuerpo.
A juzgar por Google Images,
son mayormente mujeres blancas, veinteañeras
las que lucen tatuajes de rododendros.
Justo ahora pensaba en cómo yo no
encajo con eso. Y en dónde rayos encajo.
Quizás ese es el tatuaje,
“desencajado.”
Entonces sí que podría preguntarle a una amante
qué piensa de esta recia rueda
de la vida. Y de mí.
En todo caso, estaba pensando.
Y si estás pensando
de seguro estás respirando
a lo que tienes derecho
de tener sentimientos encontrados al respecto.
Soneto
El primer recuerdo que tengo de pájaros
es de finalmente ganar a las canicas—
le di a un finche en la chola. No sabía
que era un finche y no podría
confirmarlo ahora. Aun así
me consta que la belleza existe.
Mi recuerdo favorito de algo bello
es de mí deseando
que dejara de “hacerme esto.”
Y lo logré, más o menos. Una vez
cruzando hacia una construcción
quise que todo y todos se vinieran abajo
sobre mí. Luego deseé lo que deseé.
Y seguí mi camino.
Guillermo Rebollo Gil (San Juan, 1979) es escritor, profesor universitario, traductor y abogado. Es autor de veinticinco libros de poesía y ensayo. En el 2020, Ediciones Liliputienses en España publicó una antología de su poesía bajo el título Informe de Logros: Poemas 2000-2019. Obtuvo una mención en el Premio Casa de las Américas 2025 por su manuscrito con el material existente (Liliputienses, 2026) y otra en los Premios Nacionales de Literatura del ICP por teoría de los afectos. Es el papá de Lucas Imar y Elián Iré.
