Literatura
Poesía
agosto 2026
Poemas de Gabriela Sanmartín
Lourdes
Hoy domingo
encandilan
al fondo del santuario
los ojos de la Niña
Sahumerios cartas de Tarot gatos chinos Espíritus llanto viejo llamas Celestes Agradecimientos
a la vuelta reverdecidos
los nudos se desatan
¿cómo no tener fé?
Es tan enorme
la desesperación.
El río trae cada vez menos peces
El agua sabe
a tormenta
El tiempo cursa
su sendero redondo gritan las voces
el fin
no sabemos
si mienten
si dicen la verdad
Los perros nos miran trajinar las manos
ocupadas
las cabezas baldías Ya no sacamos cuentas ahuecamos el poncho un chingolo
acaricia
nuestros miedos.
Solos
desbordados
nos dejamos llevar
por la corriente.
Implosión
Una fuerza
se filtra entre
las lagañas del día
respira tu hambre
Mirás tu reflejo
tu cansancio
débil
tus tripas en estampida llegan antes que vos hasta las puertas cerradas
Te cruzás de vereda por acá alguien ya
se llevó lo de ayer
la patrulla pasa lento la doña te baldea los pies aullidos y alarmas
no se calman
y salen por los ojos
No alcanzan las sobras la ropa usada
las buenas intenciones
Tus ojos y tus manos no piden, preguntan cómo frenar
esta succión del vacío este cierre invisible esta implosión.
Whisky
Salgo mal en las fotos una mona loca
la boca sellada
los pelos parados
los ojos dos bolitas endemoniadas
tenso el momento
colapsan los hombros cuelgo
una sonrisa estúpida
hago de cuenta
hago de cuenta
hago de cuenta
lo feliz se escapa
la lente no disimula lo mula que soy
empedernida
empecinada
aturdida
no sirvo a la lente
después de los chispazos vuelvo, bajo las baldosas es seguro, se está bien mi lengua no lastima puede pensar
con altavoz
decir la IA me la suda
y todos sus progresos
mientras
masticamos microplásticos y vaciamos los arroyos
y los mares
hasta quedarnos secos como esqueletos al sol en todos los desiertos.
Al rato la lente aparece y otra vez,
whisky.
Soy Gabriela Sanmartín. Nací, viví y me desempeñé como docente en la zona oeste del conurbano bonaerense, con personas con discapacidad y en formación terciaria. Soy madre de tres varones. Escribo desde niña. Revisé mis escrituras a través de talleres literarios de la SADE en los 90, con la escritora Giselle Aronson durante varios años, con Griselda García, escritora y editora, actualmente. Hice algunos cursos (en UNTREF sobre autoras y feminismos, en Eter sobre escritura creativa) Nunca publiqué literatura, sí textos con relación a la tarea educativa. Alguna vidas atrás dirigí una revista barrial (fueron pocos números) y organicé publicaciones desde algunas de las instituciones privadas y públicas en las que trabajé. Coordino un taller de lectura para adultos y adultas en una biblioteca popular de un pueblo cercano, en la provincia de San Luis, donde nos mudamos hace dos años. Escribo prosa, cuentos y relatos breves y poemas. Persisto. Resisto. Aprendo y desaprendo. Sobrevivo a estas épocas oscuras como muchos de nosotros, sosteniendo deseos y preguntas.

