Literatura
Reseña literaria
diciembre 2025
Algo estaba por ocurrir. Algo inmenso venía por nosotras.
Una lectura de Racimo de huesos, de Fernanda Cárdenas
por Soledad Fariña
Sorprendente me pareció en este libro de Fernanda Cárdenas la forma de expresar el dolor de la pérdida, su fuerza y a la vez sutileza de los lazos y especialmente, la profunda reflexión sobre la ausencia enmarcado todo en un remolino de aguas. Torrente de recuerdos y olvidos movilizados por un aquí.
El aquí del momento mismo en que sucede la invasión líquida del desorden, la amenaza y la rapidez de vislumbrar la salvación: la salida. La observación minuciosa de detalles mientras la hecatombe sucede.
¿Cómo narrar-poetizar esa instancia? El lenguaje se descalabra. Las palabras se erizan al tener que nombrar -en la mente- la casa y los cuerpos convertidos en restos amenazantes, equivalentes, a veces simétricos. El aquí con que comienza el poema
Aquí cabría, dice
¿Y qué es aquí? ¿el poema, el texto-libro completo? ¿O una caja de palabras, la materia con que se irá construyendo?
Despedida, muros, rendijas, túneles, vidrios y su ausencia, fisura en la madera, fisura en el cemento, fisura en el sistema de afectos, vértigo, desidia y rabia cabrían en este aquí.
AGUA
agua de mar es lo que aflige a esta Voz a esta alma que mira y recorre
o que mira y revive turbulencias de agua, lodo, restos
Dice que el viento tiene un color punzante.
Y ella, la de la bufanda amarilla olvidada, ¿Ella es lo que marca la ausencia?
Alguien despierta esa mañana con el peso de sus costillas.
costillas
palabra
trampa cóncava
¿costillas de la Madre?
¿costillas de la Voz que mira y recorre nombrando?
¿costillas de la Casa?
Hay troncos, huesos, ramas
tarsos y metatarsos, astillas y afectos
flotando en la corriente.
Pero podría guardarse también aquí remolinos o remansos de agua
en la que flotan o fluyen, palabras-imágenes de incerteza y temor.
aquí cabrían, dice,
pero no están. Algo o alguien no está
y no está porque no puede estar.
La ausencia se arraiga en este texto de agua. Pero aún hay más:
el AGUA también puede incinerar, quemar
y hay minucias, cosas pequeñas como hilos, llaves, que adquieren la importancia de las cosas enormes: el pensamiento.
Huir, entonces, piensa-escribe
salir del pasillo
y entrar a las calles (pero el adentro y el afuera
son casi simultáneos)
También el agua en su torbellino hace que el espacio y el tiempo tengan fisuras que les permiten a uno entrar en el otro.
La casa es el espacio del orden, pero también es tiempo: es la disposición de días, de horas.
Y es algo más: después de la catástrofe líquida, la casa es ella misma en sus bordes, así como la escritura -esta escritura- es en sus bordes.
madera, árboles, cuerpos que se deshacen, casa que se desploma, escritura de la que solo quedan sus bordes. Paredes formadas por vocales y adobe
donde tus dedos y mi lámpara caven
la misma palabra.
¿la palabra muerte o sobrevivencia?
¿Y quién es yo? ¿quién es tú
en este trance? El poema lo dice:
deberá arraigarse en sequía
esta sobrevivencia a la madre.
Catástrofe de agua, catástrofe de familia, ausencia de mano, de madre
la canción que suena al fondo
de mi cabeza de barro no la encuentro
sino en el agua la fuerza empuja
articulaciones mientras mis dedos aferran
vida a la curvatura de una roca
en la desembocadura una mano
amputada de madre.
aire insondable del duelo
prendas nombres fechas
pero hay un remedio a esta ausencia
parir a la madre en lugar de buscar
sus pupilas más allá de la puerta.
Los recuerdos quedan lejos al producirse esta inmediatez. Y la pérdida de un cuerpo -de muchos cuerpos- es equivalente a la destrucción de la Casa.
que se astille como se pudren
los tijerales que recuerdan
su primer festejo
…
el esternón protege del derrumbe
a los pulmones
catástrofe medular que implosiona
y abre huecos en las paredes
abnegación de uñas contra el barro
que la mano persevere entre piedras
¿qué deseas? preguntamos a la Voz, esta alma que deambula buscando
los días atraviesan huesos
como un río erosiona piedras
qué deseas?
deseo una lengua común
un sonido que extraiga el peso
de la ausencia acaso existe
una palabra que alumbre el paso
aire insondable del duelo
prendas nombres fechas
cómo hacer de la lengua
un cementerio a través.
Pero aquí viene un pensamiento del agua
este es el minuto exacto
en que mi lengua saborea la palabra
que cristaliza un pensamiento del agua (…)
una abuela piensa en el color de su memoria
a esta hora / no encuentra la palabra para volver atrás.
deseo
un sonido que extraiga el peso
de la ausencia
HABRÍA QUE DEJARSE DEVORAR
por los días ya no sujetarlos
de palabras
Soledad Fariña

