Literatura
Entrevista
febrero 2026
César Hidalgo Vera: La palabra como pacto con lo oscuro
Publicación antología “Misterio Telúrico” (2025)
Entrevista al autor
Hay poetas que escriben desde la luz. César Hidalgo Vera escribe desde el otro lado: el lugar donde habitan los fantasmas, los sacrificios y las verdades sucias. Su poesía no busca consolar ni embellecer. Busca incinerar.
En Misterio Telúrico, antología que reúne cinco libros escritos entre 2011 y 2023, Hidalgo construye una cartografía de lo sombrío: el mar que engulle, los mataderos de la infancia, las casonas que convierten a sus habitantes en espectros, los árboles gigantes masacrados, la muerte acechando entre ritmos de Soda Stereo.
Su escritura transita desde el desplazamiento geográfico de Al este de todo (2011) —con sus mares bálticos y caminos de gatos y cerros— hasta la intimidad brutal de Hojas fantasmas (2016), donde la biografía personal se vuelve materia poética: el abuelo matarife borracho, el padre que se diluye, el luto como acto de zurcir cadáveres. En De fantasmas y suicidios (2019) las casonas se apoderan de quienes las habitan, transformándolos en espectros de sí mismos. Árboles gigantes (2022) expande la mirada hacia el sacrificio histórico y ecológico —esos titanes verdes que tocaban el sol antes de ser lápidas—, mientras que Gus y la parca (2023) convierte a Gustavo Cerati en ícono de la agonía moderna: el arte como pacto con la muerte.
Hidalgo no escribe para iluminar. Escribe porque “en el escribir se debe estar solo. Así ocurre el milagro negro.” Su poesía es un osario de ausentes, una telaraña que teje las letras del mapa oscuro de la humanidad. Y en esa oscuridad, encuentra una verdad que no necesita disfrazarse: “El poema es ígneo y debe incinerar a quien lo lee.”
Lo que sigue es una conversación con un poeta de la acción: marino mercante que navegó cuatro años por los mares del mundo para escribir desde el oleaje, exorcista de infancias en dictadura, habitante de casonas tomadas por espectros, oráculo de memorias borradas y lector de profecías en letras de Soda Stereo. César Hidalgo Vera habla aquí sobre el origen de esta antología, las lecturas y vivencias que detonaron cada libro, los cruces entre géneros literarios y musicales, y lo que espera que sus lectores encuentren —o pierdan— al adentrarse en este misterio telúrico.
Entrevista
1. ¿Cómo nació la idea de este nuevo libro? ¿Hubo un detonante concreto o fue un proceso más difuso?
Esta antología fue idea de Eduardo Bechara, editor de la editorial Escarabajo y escritor colombiano y amigo mío. Me dice César: ya tienes cinco libros publicados, ¿por qué no publicamos una antología completa tuya? Yo pensé y le dije: pero eso es para poetas con obra y ya más viejos. Me respondió que yo tenía obra y que el tener ya cinco publicaciones es suficiente para publicar una antología.
2. ¿Qué influencia tuvieron lecturas previas, autores/as, vivencias personales, contexto histórico o político en este libro? Y ¿cómo crees que este libro pueda impactar o influir en los procesos escriturales actuales?
Es una muy buena pregunta, ya que me considero un poeta de la acción y por ende vitalista. Me fui como marino mercante 4 años alrededor del mundo por varios mares, ya que quería escribir una poesía de viajes y este libro es el único escrito por un poeta chileno desde el mar. Pero todos mis libros tienen lecturas previas. Mis autores en el primero, “Al este de todo” eran Jorge Teillier, Gonzalo Rojas y Trilce de Vallejo. En el segundo, “Hojas Fantasmas”: Rimbaud, Aristóteles España, Roque Dalton, Jorge Padura. Y quería exorcizar mi infancia en dictadura y mostrar lo que hemos perdido de nuestra identidad como país, al convertirnos en una sociedad consumista. También hacerle un pequeño homenaje a mi padre que falleció de cáncer y el proceso en que me tocó acompañarlo, que fue el final. Y creo que ese libro al ser crítico de una sociedad que se acostumbra al statu quo le hará bien, ya que la remecerá.
3. ¿Qué papel jugaron los géneros literarios, la mezcla de géneros o cruces estilísticos en este libro?
El libro “De fantasmas y suicidios” es un proceso en el que leí sobre el animismo en las culturas originarias, releí a Edgar Allan Poe y tuve experiencias muy cercanas con los habitantes descarnados de la casa que habito, cuyo espíritu quiere que me quede ahí para siempre. Por eso digo que las casonas se apoderan de sus habitantes. En el libro “Árboles gigantes” leí El Popol Vuh y el Chilam Balam, aparte de la cultura Inca y la cosmogonía mapuche y también las crónicas del señor Enki. Y me doy cuenta que los dioses siempre mienten y no profetizan, planifican. Veo también que hay muchos secretos guardados, los mismos árboles gigantes y la criptofauna. Todo con magia y un gran celo para no develar sus misterios. Entonces soy un oráculo hablándole al lector en un lenguaje que no es mío. Y los cruces estilísticos me ayudaron mucho. Recuerda que el Popol Vuh y el Chilam Balam son narrativas, casi crónicas de la cultura Maya, y la novela de César Calvo es eso, una novela con todo lo mágico y ancestral de la que está plagada. Y uno piensa primero que es ficción, pero no. Y aparte lo lírico de la forma en que los pueblos originarios hablan. Ahí estaba la poesía.
4. ¿Cuáles fueron tus principales motivaciones al escribirlo? ¿Qué expectativas tenías al publicarlo?
Las intenciones al escribirlo fueron las de ser la voz que traiga las memorias que nos borraron y nos darían mejor habitar del planeta con respeto por las raíces primitivas y la importancia esencial de un existir consciente. Me gustaría que los lectores de mi libro “Árboles gigantes” volvieran a los orígenes y buscaran enseñanzas primigenias y respeten el corazón del planeta y todos sus habitantes.
Ahora hablaré de mi último libro publicado en México y Bolivia. “Gus y la parca” en el cual participo en el diálogo que Gustavo tenía desde siempre con su propio final. Y en este libro pongo de manifiesto que desde que era Soda Stereo, teniendo poco más de veinte años, sabía cómo moriría y que queda claro en las estrofas que pongo como epígrafes, de los cuales hago poesía.
5. ¿Qué te gustaría que los lectores/as se llevaran o pensaran después de leer tu libro?
Lo que me detonó hacer el libro es que soy un admirador de Gus y sus proyectos y me fijé que su final estaba en todas sus canciones y sobre todo en los discos solistas era más explícito. Creo interesante el ejercicio de mezclar los géneros de música y literatura ya que en vivo yo canto los epígrafes y leo mi poesía. Siempre hay que ir más allá con la poesía. El impacto es inmediato al ver el libro porque algo que podría ser pop, se transforma en un juego metafísico y filosófico con el tema del final que es para todos.
Poemas de Misterio Telúrico
(Editorial Escarabajo, 2025. Bogotá)
Párpado de luna
(Al este de todo, 2011)
Mi castillo está en el agua. Con el párpado lunar llevándose
mi presencia. Estoy tan lejos, en el medio de todo. Y esta
nave se queda con mi vida, su nervadura.
Las noches se suceden, entre vaivenes.
Y no me cantan, ni me mecen.
Matadero
(Hojas fantasmas, 2016)
Recuerdo a mi abuelo borracho
llegando por la línea del tren.
cantando rancheras,
y nosotros bajo la mesa temerosos
como los chanchos sentenciados al azar
para recibir el golpe de gracia
que nunca llegaba por culpa del vino en el matador
Luego la agonía y el dolor.
El hacha en la frente,
el animal y sus gritos de locomotora,
la sangre siendo pantano en el patio,
luego la maestría del matarife…
El cadáver inmaculado… la embriaguez cediendo
y nuestro miedo pasando.
Momentos muertos (De fantasmas y suicidios, 2019)
Los libros y los pisos añejos dialogan
entre fraseo que lleva centurias
y mucho polvo
Voy creando una obra en forma de lápida
Monolito negro en el cielo rojo
a orillas de un mar sombra
que a veces gruñe tempestades
Malos augurios para la ciudad
Relato (Árboles gigantes, 2022)
La inmensidad
tiene un sacrificio
los árboles testigos
cuya altura conocía
el perfíl del sol
y su frondosidad
se confundía
con las nubes
mientras su copa
era el techo del cielo
La caída de los gigantes
fue un estruendo
todos condenados
a ser lápidas
unos cortados
otros arrancados
Porque la maldad
de los dioses
no tiene altura
Luna roja (Gus y la parca, 2023)
Yo también pagué placeres ciegos
El pago a la parca
por deleites finales
precios y prisas
de una vida sedienta más

