Literatura
Reseña literaria
agosto 2026
Habitar la penumbra
por Gisel Zingoni
En los poemas de En penumbra antes del alba, de Anahí Flores (Milena Pergamino, 2026), se percibe una voluntad de ir hacia lo mínimo, como si en esa reducción pudiera encontrarse una forma de sostén frente a un mundo saturado, amenazante e inestable. El “menos” aparece casi como una estrategia de supervivencia.
“…de mucho quiero menos
incluso de los libros
desde hace un tiempo evito
las librerías con sus novedades
para qué tanto
si hay felicidad en un puñado de páginas”.
En ese contexto, lo doméstico adquiere una importancia central. La casa intenta funcionar como resguardo, pero la fisura aparece constantemente: se rompe el lavarropas, el ventilador, la heladera; comprar brócoli se vuelve difícil. Lo cotidiano queda atravesado por una precariedad que excede lo material y se convierte en clima emocional. Siempre hay algo amenazando con romperse.
Entonces, ese “menos”, ¿es realmente una elección de refugio o más bien la huella de una pérdida previa? El libro no busca resolver esa pregunta. Ambas posibilidades conviven y producen una tensión silenciosa que atraviesa toda la lectura. Aparece la imagen de la penumbra como un estado intermedio: habitarla implica aprender a vivir en esa inestabilidad, ni oscuridad total ni luz plena.
Hacia el final, el tono poético se desplaza levemente hacia lo narrativo. El poema “Conocí a alguien” funciona casi como una nouvelle. El vínculo amoroso también se configura en una zona de penumbra: dos personas que se observan, se acercan, ensayan formas de intimidad, pero no terminan de entregarse del todo. La relación permanece en un umbral hecho de coincidencias, confesiones, intentos de cercanía y distancia. La penumbra deja de ser una imagen para convertirse en una forma de vínculo: un estado donde todo permanece en suspenso.
Tal vez el libro dialogue especialmente con la sensibilidad de quienes, frente a la amenaza y el exceso, buscan otras formas de estar en el mundo. Hay en estos poemas una necesidad de resguardar algo, aunque sea pequeño y frágil. No hay certezas de que la luz llegue, pero sí una forma de esperanza que alcanza para seguir ahí.
Anahí Flores (Buenos Aires, 1977) es escritora, poeta, tallerista y coordinadora de clínicas de obra. Su trabajo se desarrolla principalmente en la narrativa breve y la poesía. Publicó los libros de cuentos Lo más natural del mundo (2019), Criaturas (2018), obra seleccionada para integrar el stand argentino en la Feria del Libro de Frankfurt, y Todo lo que Roberta quiere (2013). En poesía es autora de En penumbra antes del alba (2026), Por encima del agua (2023), Quizá en otro momento (2019), Sin embalar (2019), Ciertas horas de la primavera (2017), Se durmió y otros poemas (2015), libro distinguido con el tercer premio del Fondo Nacional de las Artes, además de Catalinas Sur (2012) y Limericks cariocas (2011). También publicó el libro infantil El crujido de las hojas y compiló las antologías Bailarinas, Basura y Mascotas, dedicadas a reunir cuentos de autores contemporáneos. Además de su producción literaria, desde hace años coordina talleres de escritura y clínicas de obra, acompañando a escritores en sus procesos creativos. Actualmente vive en Florida, partido de Vicente López, junto a su hija y su gata.
Gisel Zingoni (Santa Fe, 1979) es contadora pública y escritora. Se formó en escritura narrativa en Casa de Letra y en talleres con Javier Núñez y Anahí Flores. Coordina el club de lectura Las madres en la literatura y ha publicado cuentos en antologías y revistas. Es autora de Ombligos (Barenhaus, 2021) y Hasta que el silencio se haga ruido (Caburé, 2024).

