Tres poemas de María Paz Valdebenito

 

LOS POPULAIS

Yo no hablo de la pobreza porque esté de moda
como aquellos que se llenan la boca
con proyectos revolucionarios
concebidos en escritorios
desde los cuales jamás se hará revolución.

Ellos no saben de distancias
de humillaciones concretas
de puertas desde siempre
y para siempre cerradas.

A diferencia de ellos
yo hablo de la pobreza
porque toda mi vida
he llevado en la garganta
el sabor de las cosas ausentes.

Cuando el pueblo y su dolor
dejen de estar de moda
el agua para nosotros
seguirá estando lejos de la sed.

La verdadera militancia se ejerce en silencio.

Los populais
hasta la experiencia de la pobreza ajena quieren hacer suya.
Seguramente les llama la atención
a la hora de hacer una película o escribir una novela
pero una vez apagada la cámara o cerrado el libro
toda cercanía momentánea queda atrás.

Ellos vuelven a sus casas
a remojar sus pensamientos
en tinas de exóticas espumas
mientras nosotros
los flaites de la dos diez
junto a otros huachos de la historia
cuyo odio es tan potente
como una gran huelga nacional sin bandera
nos las arreglamos para sobrevivir otro invierno.

Una gran parte de mí siempre será pobre
y no por mis faltas materiales
sino porque mis ojos
jamás dejarán de detenerse
en las heridas que han dejado
las multiformes villanías de la humanidad.

Los populachos pelolais me tienen harta.
Asco me dan como asco les doy yo
o las manos de mis vecinos
al terminar sus jornadas.

No vengan a hablarnos
de compañerismo y libertad
si en el fondo nunca dejarán de tratarnos
como la eterna mano de obra barata de Chile.

Las cátedras no nos interesan.

Todos esos amontonados papeles
noches y noches en vela reformulando teorías
no me han servido a la hora de salir a ganarme el pan.

Me cansé de vivir con los ojos vendados
a expensas de una esperanza
que se diluye como la raya
que dibujo con la cuchara en medio de la sopa
mientras espero a que se enfríe.

Nuestros pies son los viejos caminos de este país.

Por desgracia no puedo decir que cuando ellos van
nosotros venimos de vuelta
porque el regreso para mi clase
es sólo una ilusión.

Golpe a golpe
atravesamos los senderos del tiempo
y el tiempo es una lágrima
que nos tajea la cara con su ardor.

La pobreza no se trata
de una cuestión de mala suerte
sino de un sueño del que nunca se despierta
o mejor dicho de un mal sueño
atrapado en otro sueño
como un proverbio recurrente en la boca de Dios.

Si bien las diferencias
algún día desaparecerán
hoy abundan como la sequía en las montañas.
Si bien el pan es de todos
no todos comen el mismo pan.

AMOR DE POBRES

Cuando dejemos de ser pobres
podremos ir a la playa
comer en esos restaurantes
que están cerca de la mar.

Si quieres puedes renunciar a tu trabajo
yo dejar de cantar en las micros
así podremos irnos de viaje
el tiempo y las veces que queramos.

Al regreso podríamos comprarnos un auto
recorrer el sur de Chile
en treinta o setenta años
sin trabajarle un día a nadie.

Ahora bien si tú quieres
o si los planes se complican
podemos dejar que todo siga igual
esperar las tardes de domingo
para reunirnos en alguna plaza.

De periferia en periferia aprovechar
el poco tiempo libre de la semana.

Y en una banca
inundada de injusticias y grafitis
leernos la impresión del porvenir
mientras esperamos
a que nos pase a recoger la micro.

PINOCHET

Al gran tirano de Chile
que como un fantasma invencible
no nos dejará nunca de penar.

Soy Augusto Pinochet
el amargo sabor de Chile
gárgara de sangre
en la que toda esperanza se ahoga.

Escúchenme bien
chilenos de mierda
de ninguna pared se borrará mi nombre.

Los quiero a todos muertos
muertos
bien muertos
y que adviertan
que la libertad es un rumor lejano
al que haré retroceder a punta de balazos
cada vez que intenten desafiarme.

En este
mi país
siempre lloverá
aun cuando todas las estaciones del año sean primavera.

Soy el gran dictador de Chile
más vivo que nunca
en cada rincón
en el que mis huellas intentan borrar.

Vivo o muerto
hago lo que se me antoja.

Al llegar al cielo
por ejemplo
a Dios eliminé.

Ahora desde su trono
escupo hacia mares
en los que hundí mis secretos.

Mi sombra será la raíz
más dura que habrá conocido la tierra.

Ni la retroexcavadora
más grande de Europa
podrá desraizarme jamás.

Yo me multiplico como verdes ramas
como las moscas ante la muerte
como las lágrimas de las madres
de esos upelientos que se resistieron a mi ley
como los gritos desgarrados
de esos huachos pervertidos
que no me obedecieron.

Nada hará que de sus vidas
mi presencia desaparezca.

La hierba mala nunca muere.
Sólo yo soy el mortal veneno
con deciros
que hasta a la misma muerte envenené.


PINOSHIT. Propuesta Sonora de María Paz Valdebenito
 
Pinoshit consiste en una intervención poética sonora cuya paleta tímbrica está conformada por grabaciones que provienen de la oralización principal del poema “Pinochet”. Los efectos sonoros se desprenden de la voz declamada a partir de diversos juegos deconstructivos de carácter electroacústico. Dichos efectos se van sumando a la declamación para generar una atmósfera sonora y, en consecuencia, un diálogo indisociable entre la palabra y el sonido.
 
 

autores: 
Poema y voz: María Paz Valdebenito 
Producción y arreglos: Gustavo Guzmán

 


María Paz Valdebenito González. Santiago de Chile, 1987. Ha sido incluida en varias antologías poéticas (Chile, Ecuador, España, EE.UU, Argentina, Bolivia, Alemania, Perú) y ha participado en diversos festivales y ciclos de lectura. Ha obtenido algunos reconocimientos de carácter nacional e internacional. Actualmente prepara su primer EP musical “Contrafinal”.