Tiempos tan nuestros

NUMERO 28, ENERO 2017

Queridos amigos y lectores, tenemos el agrado de publicar el número 28 “Tiempos tan nuestros” de Revista Mal de Ojo, edición enero 2017.
Textos de Jorge García Prieto, Gabriel José Vale, Gustavo Iguiñez, Emilio Solís, Gustavo Leyton, Luz Angélica Solares, Margarita Bustos, David Santos Arrieta, Gonzalo del Rosario, Marcos Peralta, y Leonardo Díaz.  Además la edición cuenta con el aporte visual de la ilustradora chilena María Francis de Agosto.
Ya sabe, si quiere enviar sus aportes lo puede hacer a través del correo electrónico colaboraciones@revistamaldeojo.cl

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Enero2017-numero28

Editorial a la Edición 28,         Tiempos tan nuestros

La figuración del mundo de hoy, seamos claros, ya no puede ser observada con la misma cautela que siglos anteriores. El constante movimiento, las dinámicas formas de recorrer el espacio, la gran trama de la economía y los magnánimos esfuerzos por estimular a la población humana hacia el vacío mental, han provocado que nos multipliquemos en número y en devastación. La reflexión, tan necesaria para masticar la realidad, pareciera perderse entre posteos, comentarios virtuales o de mesa, en la reproducción de ideas impuestas por los medios, a modo de pretender contener a un pueblo herido entre partidos de fútbol y desastres naturales. Fatal anestesia que estira y retrae problemas reales a caprichos empresariales.

 

Estos tiempos, tan ajenos a veces para aquellos que ignoran, son determinantes para cambiar el curso de la historia.  Poder congeniar una idea de acción  se hace estrictamente necesario para hacer huella la imagen de nuestro contexto; establecer una posición concreta frente a la desidia del mundo. El arte, desde su origen, ha cumplido el rol denunciador y disidente de la crueldad vivida en cada época. Lo que hace que la humanidad recuerde desde el dolor, es precisamente la marca emocional que hace reflexionar a un individuo, una comunidad, un pueblo; En el desate de las pulsiones, intuiciones y pálpitos, es que los procesos reveladores  van hilando un discurso más humano, más natural, más terrenal. He aquí el rol fundamental de quienes poseen la habilidad de la creación artística. Aquellos son quienes pueden posibilitar la memoria, el registro, el testimonio emocional del tejido que nos abraza. Mostrar en sus cauces la sangre viva de una época, el grito clausurado de quienes la habitan en la plena conmoción de que más temprano que tarde, el alma se rehabilitará en el potencial que como especie se nos ha regalado: el caudaloso escenario del arte.

 

 

Isabel Guerrero

 

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