Poemas de Rodrigo Arriagada-Zubieta

Spleen de Santiago

El éxtasis universal
se posterga en domingo.
Por fin dentro
las cosas ensayan formas de desaparición.
Esta orgía, tan ausente  de los rostros
                                                                humanos
como si hubiera que arrastrarse
para seguir viviendo.
Es extraño, no siento nada.
Nada que se parezca al cansancio.
Sólo hoy es la misma hora a todo instante,
alguien en el techo se inicia en el arte del trapecio
ensayando nuevas formas de muerte.

Los que nos quitaron varios trozos de horizonte
pueden estar tranquilos:
torres curvas como la miopía nublan la vista
y la luz no alcanza a sugerir el sol,
los periódicos se sirven en la mesa
para que el hombre crea que es aún parte del mundo
y su mujer – de un tiempo a esta parte-
rompe platos contra el piso,
canta la musa al pobre mortal
                                            que ha perdido su voz.

Yo apenas puedo pensar de un día para otro
en esta ciudad casi sin espacio
adelgazada hasta la soledad
por sus torturadas raíces
                             detenidas, desaparecidas
parece que en una mano mía
ya no cabe el gesto  de empuñar los dedos.

Si alguien quiere un trozo de eternidad
tendrá que saltar las calles,
sus líneas divisorias, los extramuros
del inaccesible mecánico
y seguir de largo
en lo remoto de un  cruce de trenes
                                           que de seguro ya no existe.

Única propiedad privada, al fin, de todos
la extranjería  de este no viento:
mugre en la bandera chilena izada en blanco y negro
en los paseos peatonales,  
frenesí en el vapor enarbolado  
                                       como en una película de Scorsesse
en el centro mismo del Sudamerican experiment.

Premio Óscar
para  la mejor borradura en  escena
en este extremo en que se expolian
                                                     los ojos de los ávidos de color.
Se hace una voluntad oscura
aquí  sin tierra
                     como sin cielo.

 

FORMAS DE DESAPARICIÓN

 “¿Dónde termina el espacio?”
preguntaba el niño cuando era niño
y  la vida bajo el cielo parecía un sueño.
Todo era un mar sin hombres,
sobreviviendo su naufragio:
ni charco, ni orilla, ni fondo del río
cosas que cambian de rumbo,
peces de sangre fría
que no sobreviven la dispersión de la luz.

 “Chubascos aislados,
focos tormentosos de evolución diurna”.
La chica de la T.V. arroja al vacío
un aquí y un allá impreciso
y esa duda se parece al vapor químico,
espantosamente fuera del alcance de la vista.

El cansancio, el paraguas, el rumor de adoquines
formas de una misma constelación de aguas negras,
predicciones que ilustran un desencuentro que tendrá lugar
bajo un cielo cubierto de cenizas.

Una sola certeza: Miraflores con Huérfanos.
Ella olvidó decir lo único definitivo: “va a ser un día… un día”.

El tiempo está ideal para desaparecer
-a quién le importa-  si desde 1973 alguien 
habla por todos
sin ninguno de nosotros
como un actor vuelve a casa  tras un largo día
y se estira con los pies descalzos
vomitando un soliloquio en boca de nadie.

Pero hoy  eres adulto y estás aquí solo en los techos,
el aire es espantoso
y los hombres de negocios, a diferencia de ti, se ganan la vida
porque están hechos para la derrota.
Nadie habla contigo y  no se te oye
incluso ahora que estás en lo más alto, ausente,
como  un extraño sonido de los campanarios atardecidos
en el fondo de los seres rotos. 
Va a ser un día… un día
en que no entrarás en contacto y observarás 
el polvo rodando a tierra
con tu soledad agravada
por el paseo impúdico de las mujeres
                                                            a las  9 A.M.

después del primer orgasmo .

Otros indolentes sobrevivirán un  tumulto de cal
adiestrados
                 en el gesto de despreciarse.

 


Rodrigo Arriagada-Zubieta (Viña del Mar, Chile, 1982) es poeta, crítico literario y académico chileno. Su actividad artística se centra en temáticas propias de la modernidad estética: la ciudad, el paseante, la mirada, la memoria, el extrañamiento y la crisis de la experiencia. Es miembro del Comité Editorial de la revista y editorial Buenos Aires Poetry (ARG) donde ejerce crítica literaria. Como poeta ha publicado Extrañeza (2017) y Hotel Sitges (2018). Sus poemas han sido traducidos al italiano y al inglés y publicados en medios de Chile, Argentina, Venezuela, Colombia, Perú, México, Estados Unidos, Italia y España.