Poemas de Margarita Bustos Castillo en Revista Mal de Ojo.

Chile limita al centro de la injusticia

Nos disgregan desmembrando esta cordillera
     a tajo abierto solo desdichas miran sus cumbres y oquedades
nos disgregaron en el fondo del mar que   n u n c a  más podrá bañarnos tranquilos
nos lanzaron al foso insalvable de la ignorancia,
embelesados por el sonido de la máquina
por la imagen  de  la  m  á  q  u  i  n  a
por las palabras (des)almadas de su colmena

Chile limita al centro de la injusticia y
a las tumbas no llega el sol

nos disgregan desmembrando esta cordillera
les disgregaron en el fondo del mar que NUNCA podrá bañarnos tranquilos

La tierra se ha desvelado
el bosque le reza al fuego que cerrará su boca para siempre
la sangre no sabrá jamás del viento nuevo
bestia desnudará raíces y raíces esconderán la tierra en las pupilas de la bestia.

Apátridas
              ajenos a la herida  olvidaremos mirar la noche
               dibujar instantes blancos contra la muerte
               sonreír cuando la lluvia anuncia lo efímero

Ajenos a la herida olvidaremos los nombres de quienes abrieron la herida

 

A Marta Ugarte

Ya no quedan palabras
balbuceos erizan la piel
roen ratas esta voz
el nido del pájaro arde
y le mentimos a la memoria
mientras pasa por la resonancia azulina de una tarde que muere.

Su cuerpo fracturado emergió del mar
de su cuello colgaban alambres,
brazo izquierdo, desgarrado por un corvo,
la columna quebrada
estallido del hígado y del bazo
luxación de ambos hombros y cadera
fractura doble en el antebrazo derecho
faltaba una parte de la lengua
una parte faltaba
                          y aún la buscamos.

El murmullo enmudece la posibilidad
¿Y si te damos una canción
un himno para resucitarte de las aguas Marta?
Y si te restituimos ese atardecer negado a tus ojos y a los ojos de tantos
Y si lloramos 70 veces 7 océanos
para embarcarte a casa.

Ya no quedan palabras,
rocas roen esta boca y enmudecen su lengua
nuestros cuerpos hinchados de ir 
a la muerte, al odio, al borde del mar.
 
Al fondo un bramido
ya no quedan palabras,
amarga lengua balbucea la otra mitad 
que no alumbró jamás.
Garganta en porfía       regurgitó la última sílaba
que repta en el laberinto al fondo de sí
          se embriaga con la ausencia

Marta lanzada al mar

 

Ausentes

La palabra no concibe decir lo que los ojos han visto
la palabra se calla
miedo bajo la piel respira por boca de lobos
capturan la memoria y acontece una noche
los cuerpos ausentes.

Murió pronunciando su nombre
es el fin del mundo
y no me moriré contra nadie
mas bien el humo
tus manos abiertas
con el mar dentro de la boca
pulsaciones de sal(muera)
                                         y una mentira entrando por todas partes,
                                         su espuma y los crujidos bajo la piel.

La palabra no concibe decir lo que los ojos han visto
a fin de cuentas maletas sombrías ovillan la tarde
a fin de cuentas los cuerpos nunca volvieron
y sus voces a fin de cuentas.
No sabemos de qué se trata esta historia
Yo ya no existo
Y el despojo a la espera del quinto mandamiento.

 


Margarita Bustos Castillo. Poeta, docente y gestora cultural. Ha publicado “Maldigo el paraíso de tu abandono” (Editorial Puerto Alegre, Valparaíso 2011) “Eros en la Lengua” (Punto de Luz ediciones, Rancagua 2015)”Existencial(es)”(Marciano Ediciones, Santiago, 2017), además de ser publicada en diversas antologías